31 marzo 2007

¿CASUALIDAD O DESTINO?

Hace algunos años, tenía yo una relación a distancia que se mantenía con mucho amor por mi parte. Fue en los comienzos del nuevo milenio cuando mis amigas Nuria, Isa y yo, influenciados por Jordi Labanda y Sex & The City, nos propusimos descubrir los sitos más glamourosos de la noche madrileña. Así llegamos a Goldfield, que en aquel momento tenía entre sus propietarios a Paz Vega. Durante un par de años nos convertimos en asiduos del local, por el que deambulaba lo más granado del mundillo artístico de la capital.
En una de esas noches inolvidables, estaba yo con Esther cuando desde la zona VIP, que por aquel entonces se encontraba en una especie de balcón, un chico nos llamó entre gritos y gestos. Nos invitó a una fiesta de cumpleaños con tarta, champagne y algún que otro actor de moda algo más que borracho. El muchacho en cuestión resultó ser el ayudante personal y jefe de prensa de un famosísimo director de cine y su intención al invitarnos no era otra que llevarme al huerto. Estuvimos hablando durante mucho tiempo y coqueteando durante algo menos, pero en aquella época yo era muy mojigato y tenía un novio, así que ni siquiera las luces de la farándula me hicieron sucumbir. Pasada aquella noche, lo volví a ver algunas veces, mi relación se fue al traste y me arrepentí de no haber pasado a mayores en aquel momento.
Casualidades de la vida, hace unos días lo vi por gaydar y le mandé un mensaje. Está bastante más delgado y atractivo. Como a tantos otros mi msn le acogió puesto que su curiosidad hacia mi era inevitable, él no me recordaba, ni si quiera aquellos hechos y su ego debió subir como la espuma cuando se lo conté. Mantuvimos una primera conversación en la que mostramos nuestras circunstancias actuales, él ahora tiene otra profesión mucho más intelectual e interesante, yo sigo en lo mismo que entonces, no sé qué habré hecho mal o qué no habré hecho. La conclusión que saqué de sus palabras fue que era un poco sobrado, uno de estos modernos de aire anoréxico que miran con ligero desdén a los que no sienten de su club. Una cordial despedida fue el broche con el que yo di por cerrado aquel capítulo.
Pero ayer, estaba yo agotado intentando no sucumbir al sueño tras un madrugón de los que hacen época y una resaca de mil demonios, cuando de repente me saludó. Tirando de la manta, entre coqueteos algo burdos, llegamos a la conclusión de que nuestras vidas tienen más conexiones de las que en un principio suponíamos y que la casualidad nos rodea de tal forma que empieza a confundirse con el destino. Mis ojos se abrieron de par en par cuando para mi sorpresa me pidió el teléfono y más aún cuando oí la horrible sintonía de Fama que tengo puesta en estos momentos. Al principio la voz me titubeo pero después saqué mis dotes profesionales. Mantuvimos una charla divertida, muy natural, como dos personas que se conocen de hace tiempo y que tienen la suficiente confianza como para hablar pisándose y picándose. Me invitó a ir con él a una discoteca esa noche pero yo recliné el ofrecimiento poniendo como excusa mi elevado cansancio. Después de haber pasado algunos minutos tras colgar el teléfono, me volvió a llamar con la excusa de que le buscara cierta información en internet, me volvió a invitar y yo volví a declinar la oferta. Le dije que me invitara a tomar café otro día y lo dio por hecho y tras una sonrisa telefónica colgamos de nuevo.
Realmente se me llevaban los demonios porque mi cabeza quería ir a esa discoteca, sobre todo después de enterarme que Isa iba a ir con mi ex (sí, aquel por el que el día que lo conocí no me enrrollé con él, lo que me supuso un ataque de celos de los que hacía mucho tiempo que no tenía), pero mi cuerpo se sentía completamente incapacitado... He de deciros que volví a tener noticias suyas esa noche, que al final no fue a la fiesta, que me dijo que si yo hubiese ido él también, que hoy hemos vuelto a hablar y que no sé qué pensará de esto, porque se empeña en tener cierto aire de estar un poco de vuelta de todo, pero yo me siento empujado hacia él desde aquel día en que le rechacé. Desde ayer, mantengo con él una curiosa ciberamistad que nunca se sabe en qué podrá terminar.

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29 marzo 2007

MARGO CHANNING

Margo Channing es una diva del teatro, no es bella pero su carisma atrapa con la primera caída de sus enormes ojos saltones. Su falsa sobreseguridad causa estragos en todo aquel que se le acerca y su carácter de leona reina de su selva puede morder al más fuerte. Sabe que se le está pasando el arroz y lucha contra esa idea entre el alcohol y una altivez propia de las grandes damas de la escena.

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Margo Channing mira con desdén a todo el que se le acerca en un principio y, aunque de entrada, la aparentemente frágil Eva le cautiva y se siente adulada por esa pretendida admiración, causando en ella un sentimiento maternal hasta ese momento desconocido, pronto descubre sus reales intenciones y se revuelve como una perra en defensa de lo que le pertenece, enfrentándose a todos los que la abandonan en pro de una indefensa promesa. Si es necesario montará un número desde la más elegante ordinariez, porque ella y sólo ella es la estrella y cualquier arma es válida para defender su reinado.

Margo Channing está enamorada de un galán algunos años menor que ella y en el fondo desea ser una mujercita de su hogar que prepara rosquillas y le llevas las zapatillas a su hombre cuando llega a casa. Quizá por eso, su mayor temor es que la viborilla de Eva le robe lo que más aprecia y quizá por eso, éste es el mayor revulsivo en su lucha para desenmascararla ante aquellos que se han dejado embaucar por su candidez frente a la agotadora personalidad de la diva.

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Si algún día conoces a Margo Channing, no te dejes llevar por su apariencia fría y autoritaria, ni por sus aires de grandeza y sus irónicas y cínicas palabras, porque como una gran actriz que es, es insegura y débil y no hay nada más peligroso que una leona herida que siente que otra leona disfrazada de cervatillo le toma el terreno.

Por cierto, en este momento, yo soy Margo Channing.

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27 marzo 2007

CONMIGO MISMO

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Julio llegó antes que abril, pero con él no ha venido la primavera sino una lluvia inesperada y alguna gotas de sudor, que lo colocan donde debe estar, en las fugaces experiencias del verano. Aunque yo había depositado cierta ilusión en su llegada, en su sentido del humor y en su agilidad mental y aunque el sexo fue bueno, algo animal, algo sucio y extenuante, no me ha atrapado del todo como yo esperaba porque lo que yo espero va aún más allá y mi corazón, que se había abierto unos milímetros para dejar entrar el olor de un posible amor, se ha vuelto a cerrar de nuevo. No sé dónde está el fallo exáctamente, no sé si es que mi convicción se ha hecho tan fuerte que nada podrá penetrar de nuevo en mi vida con aire romántico o que la experiencia hace que ningún candidato esté a la altura. Está claro que he aprendido a ejercer cierto control sobre mis sentimientos y que, aunque juego a policías y ladrones con ellos, sé como mantenerlos encerrados y no dejarlos volar por ahí como los locos para que se posen en el hombro del primero que quiera agarrarlos.
Supongo que sentirme feliz, a gusto, pleno, satisfecho, autosuficiente y tranquilo hace que no necesite el calor de un mes de verano abrazándome y supongo que no tener más capítulos descargados de Anatomía de Grey para ver, da una tregua a mi cerebro de géminis pizpireto y juguetón. Si algo bueno tiene la paz interior es que la impaciencia no te juega malas pasadas y puedes permitirte el lujo de no tener que esperar que lo mejor te llegue porque ya lo tienes, lo mejor soy yo conmigo mismo.

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23 marzo 2007

INTOXICACIÓN POR GREY

He dado con las posibles causas de lo que hace que tenga el pavo subido y me comporte como una quinceañera con la hormonas en plena manisfetación de su fanatismo en un concierto de OT. Lo fácil sería echarle la culpa a la primavera (según el refrán, la sangre altera), que es lo recurrente, pero no, no es eso, o por lo menos eso creo yo. La culpa la tienen los personajes de Anatomía de Grey que están motivando en mi ser una mutación hacia el pastel completamente rara.

Cuando la serie llegó a España me negué a verla, estaba ya obsesionado con demasiados productos televisivos y mi capacidad de adicción en estos casos es muy grande, pero la puse poco a poco a descargar para visionarla en un futuro. Pues bien ese futuro llegó y ya voy por la mitad de la segunda temporada y, ¡oh!, que casualidad, que desde hace unos días a esta parte, tengo sentimientos que hacía siglos que no tenía, e incluso algunos nuevos que están desvirtuando el yo que tan concienzudamente me había construído a base de piedra y cemento.

Estoy blando, sensible, me ruborizo y ataco de los nervios fácilmente, veo amor por doquier, tengo sofocos cada dos por tres, me están saliendo granos y tengo palpitaciones, es decir estoy volviendo a la adolescencia más pura y ya sólo me falta forrar carpetas con la foto del Doctor Sheperd o poner posters sobre mi cama de Alex Karev. Si me tuviera que identificar con un personaje, está claro que soy Cristina, esa coreana cínica, que tapona sus sentimientos, incapaz de evitar un sarcasmo en el momento menos apropiado y cuya casa parece la de alguien con Síndrome de Diógenes prematuro. Pero hasta ella sucumbe a los encantos del amor, aunque intenta frenarlo, aunque lucha contra ello, se ve dirigida a una relación que desde un principio se intuye sin futuro (odio al Dr. Burke). En esa maraña de personajes de relaciones endogámicas, los sentimientos bailan de un lado para otro hasta salirse de la pantalla, atacarte directamente al corazón y hacerte creer, con esas odiosas melodías y esa voz en off propia de un libro de autoayuda, que tú necesitas eso, que tu vida hasta que no se vea envuelta en una marabunta de líos amorosos sin fin no tendrá sentido.

Lo peor de todo es que ya soy adicto y como los vicios más perniciosos, aunque sepas que te hacen daño, no puedes desengancharte de ellos porque el placer que te provocan es superior a tu sentido común, así que lo listillos que están en la tercera temporada no me vengan jodiendo contándome lo que pasará detrás, porque una quinceañera con las hormonas revolucionadas es lo más peligroso que uno se pueda echar a la cara, para muestra ver El Exhorcista. A lo mejor es por esto que creo que este año Julio se va a adelantar a abril.

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21 marzo 2007

I LOVE LA TERREMOTO DE ALCORCÓN

Enajená + Making Off

Están lloviendo hombres

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20 marzo 2007

CAMBIOS

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"A mi edad ya no se pueden proyectar parejas, relaciones o amistades. ¿Qué más quisiera yo? Sería un desahogo sentimental pavisoso, pero simpático, y yo ya no deseo ser simpático, ni deseo ser tratado con cariño, ni por ti ni por nadie. He regresado a la bendita inmadurez, ahora soy de verdad el hijo pródigo de Rilke, ya sé que no sabes de qué hablo, pero quédate con el cante. Yo soy el hombre que no quiere ser amado. No quise serlo nunca, y ahora menos todavía..."

Contra Natura, Álvaro Pombo
Estas palabras las dice un señor de 60 años y me da miedo porque me siento muy identificado con ellas cuando tengo la mitad de su edad. Lo más curioso de todo es que en este momento creo que me estoy enamorando, lo que hace que el verme reflejado en esas frases me aterre aún más y resulte a la vez ridículo y paradójico.
Me gusta sentir que el amor entra en mi vida aunque desde el principio sé que esto es algo que no va a ninguna parte. Me gustan las sensaciones que me provoca este sentimiento aunque mi visión de las relaciones sea la misma que la de un señor que me dobla la edad. Por no hablar de mi maldita tendencia a fijar mis ojos en personas que no me convienen, sé que esto no es algo extraordinario, que le pasa a mucha gente, pero creo que después de cuatro relaciones debería haber escarmentado. Probablemente se deba a que subsconcientemente no quiero una relación estable, véte tú a saber que diría Freud de esto.
De repente me sorprendo a mi mismo teniendo visiones románticas y me abruma. Imagino paseos por El Retiro con él agarrado de la mano y cenas en noches cálidas pero como esta historia no va a suceder, por no decir que ni siquiera creo que fuese correspondido, dejaré que este sentimiento se vaya apagando poco a poco y mientras lo viviré por si mismo. A esto se suma que desde hace un par de semanas se me ha despertado algo que creía que estaba muerto en mi, algo que nunca sentí y cuya idea de forma racional me espantaba, el instinto paternal. Aunque parezca increible quiero tener un hijo. La semana pasada se lo dije a una amiga y su respuesta fue una risa sarcástica y un "¿tú?", con lo que yo me quedé perplejo. Supongo que no doy imagen de padre pero estoy convencido de que lo haría realmente bien y de que psicológicamente estoy preparado para ello.
Este fin de semana vinieron mis amigos de Córdoba y, entre paseos comerciales por Fuencarral y la salida de marcha nocturna (en la que hemos triunfado como la Coca Cola), les comenté este nuevo cambio que se había obrado en mi. La primera reacción fue la perplejidad y posteriormente mi amiga Miriam me dijo, "tenlo conmigo". Curiosamente la reacción del respetable fue muy positiva ante tal idea. Yo quería proponérselo pero se me adelantó a la velocidad del rayo, así que tras darnos un tiempo de tregua para asentarnos económicamente y por si aparece alguien en su vida con quien le apetezca tenerlo, se abre una puerta en mi horizonte que me hace replantearme determinados aspectos de mi vida. Después de todo puede que sea el primero en darle un nieto a mi madre, seguro que fliparía con ello.

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19 marzo 2007

GRACIAS POR VENIR

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¡Agradecido y emocionado, so-la-men-te puedo decir, gracias por venir!

15 marzo 2007

SUPERVIVENCIA

Evidentemente nada es blanco y nada es negro. Evidentemente cada uno mueve los grises como mejor sabe. Hay personas que necesitan mentir continuamente para existir, porque su forma de resistir es camuflar la realidad, distorsionarla hasta crear un mundo diferente en el que sentirse realmente cómodos o salvaguardar el que poseen sin ser capaces de enfrentarse a los cambios que la vida y su propio yo les traen. Otros, sin embargo, no pueden sobrevivir si no es a base de verdades, de descubrimientos diarios sobre la auténtica realidad de lo que les rodea y de continua exposición de su sinceridad sin tabúes ni complejos pese a quien pese, en un mundo de ausencias se sienten perdidos y el dolor que les supone una mentira o su sentimiento de culpa al formularla, es mucho mayor que el de la cruda realidad. En el medio se encuentran los discretos, aquellos que sin llegar a mentir se tragan todo lo que consideran inoportuno, que desvían la atención en momentos de compromiso, no necesitan inventarse un mundo nuevo, sólo despistar a los que tienen enfrente sin demasiadas trampas y no exigen que los demás profundicen en sus miserias ni que se las expongan para sentirse más cerca.
Pero los mentirosos se encuentran tarde o temprano con la verdad y sufren las consecuencias de sus inventos. Los sinceros en algún momento precisan la mentira y se sienten como un fraude por ello. Y los discretos, a veces necesitan abrirse y sacar a la luz los detalles de sus ausencias.
Ayer pillé en un renuncio a uno de los discretos y ante mi descubrimiento (y un poquito de insistencia) se rindió y me convirtió en confidente. Cuando un discreto confía una verdad, lo sientes más cercano que nunca, le otorgas el valor de lo que tan celosamente ha guardado, a partir de ese momento, ante el otro no tendrá que jugar al despiste y el otro tomará ese acto como una prueba de confianza. Yo que vivo más cerca de los sinceros, comprendí que a veces la verdad debe ser guardada, pero a veces viene bien que tenga varios guardianes, aunque nunca debe ser inventada o por lo menos no debe serlo para los que están cerca porque si no nunca estarán cerca del todo. Aunque evidentemente cada uno sobrevive como puede.

12 marzo 2007

HISTORIA CON FINAL ( II Parte)

Sexo, dudas y...
La primera impresión de M al ver a C, fue que era más pequeño de lo que había imaginado. Durante el chateo habían concluido que tenían las mismas medidas, pero a la hora de la verdad, C le pareció muy poquita cosa, eso sí, era igual de guapo que en las fotos. Se dieron dos besos y M entró en su casa. Estaba algo mojado porque fuera llovía y se quejó del frío que hacía, a lo que C respondió agarrándole por la cintura y dándole un beso en el cuello. Cualquier persona normal habría entendido ese gesto como algo más que una insinuación y M era muy normal, así que se giró e intentó besarle en la boca. C respondió con un gesto a lo cobra, que descolocó a M, y dijo "¿tú a qué crees que has venido?, es tarde así que vamos a dormir". En un primer momento M se quedó perplejo pero después le pareció comprender que C estaba jugando y como a él nadie le ganaba a buen jugador, decidió seguirle el rollo.
C lo guió hasta el dormitorio por un largo pasillo del típico piso de familia con 3 hijos, casualidades de la vida sobre la cama, la funda del nórdico era igual que la que M tenía en su casa, algo que éste interpretó como una señal. C se metió en la cama y le hizo un gesto a su contrincante para que le acompañara. M, picarón, le dijo que se tenía que quitar los pantalones porque los tenía mojados, C asintió con la cabeza y observó como se desprendía de ellos sin parpadear. M estaba empalmado y se le salía la polla por uno de los lados del slip.
Una vez metidos en la cama, C dio las buenas noches y se dispuso a dormir. M no daba crédito a lo que estaba pasando. C se giró, le miró y le preguntó "¿estás raro, te pasa algo?, a lo que M respondió "teniendo en cuenta que estoy en casa de un desconocido y en una cama que no es la mía comprenderás que sí". C sonrío y besó a M, éste deslizó la mano por el vientre de C, que era muy velludo pero tenía el cuerpo depilado de hacía varios días, lo que provocaba un efecto barba que le puso muy cachondo. M y C se tocaron, se lamieron y se comieron las pollas. M giró a C y fue recorriendo su espalda con la lengua hasta llegar a un culo perfecto, ni muy blando ni muy duro, le separó las nalgas y le introdujo la lengua en el ano. C gemía de placer y agarraba con fuerza una mano de su amante que se metió en la boca para succionar sus dedos. Con la otra mano, M apretaba el culo de C, que comenzó a mover la pelvis para que su contrario le penetrara más profundo con la lengua. M se tumbó boca arriba en la cama, C le miró de forma extraña, le dijo “vamos a dormir” y apagó la luz. Los dos se tumbaron, se arroparon y pasados un par de minutos, C agarró la polla de M y comenzó a masturbarle a lo que éste respondió impregnando de saliva sus manos para introducir dos de sus dedos en el culo y agarrar la polla de C. Después de unos minutos de jadeos, C encendió la luz y le preguntó a M “¿quieres follarme, no? y éste respondió “por supuesto”. C se levantó de la cama, M observó su pequeño pero perfecto cuerpo desnudo en movimiento salir de la habitación.
Volvió con un condón en la mano y sin mediar palabra, se lo puso en un solo movimiento y se sentó encima. Al principio le dolió pero poco a poco la polla de M se fue ajustando a su cavidad. Se giraron, C levantó sus piernas y las puso en los hombros de M y éste le penetró tan profundo como pudo con un ritmo perfecto mientras C se masturbaba hasta correrse. M se retiró y se quitó el condón sin haber eyaculado pero le dio igual, ver el gesto de su oponente había sido suficiente. Ambos se quedaron quietos y callados. Pero M notaba algo extraño.
M: ¿Quieres que me quede o que me vaya?
C: Haz lo que te apetezca…
M: A mi me apetece quedarme, pero es tu casa, así que tú decides…
C: Chico, relájate, ¿no?
M entendió esas palabras como un “quédate”. Así que cerró los ojos y se relajó. Pero notó algo y se giró para mirar a C, que le estaba observando con los ojos muy abiertos.
M: (sonriendo) ¿Pasa algo?
C: Es que…
M: ¿Es que qué…?
C: No sé…
M: Esperas algo de mi…
C: Pues supongo que lo que espera todo el mundo, algo de cariño…
M sonrió e intentó abrazar a C pero éste se opuso de forma algo violenta, así que M no entendía nada de nada, estaba completamente perplejo.
M: ¿Se puede saber qué pasa?
C: nada
M: mira, mejor me voy.
C se quedó quieto y serio, viendo como M se vestía. Cuando ya tenía el abrigo puesto:
M: no pasa nada, no soy lo que te esperabas, me marcho y ya está.
C: si no es eso…
M: ¿entonces qué es?
C: pues que no sé estar con alguien así…
Entonces C abrazó a M, que sonrió ante la fingida ingenuidad del muchacho. Los dos se sentaron en la cama y se besaron. M, que tenía el abrigo puesto, estaba incómodo:
M: pues tú dirás si me quito el abrigo que me molesta…
C: será mejor que te vayas…
M: ¿qué?
C: que te vayas.
M se levantó furioso de la cama, agarró su bolsa y se dirigió a la puerta con ansia asesina. Se despidieron con un frío beso y se marchó. Bajó con furia hasta su coche, se subió en él sin entender nada. Arrancó y salió de aquel inhóspito lugar. Llovía con fuerza, su cabeza daba vueltas intentando entender lo sucedido para saciar la frustración que causa la incomprensión. La música de Goldfrapp sonaba con fuerza y al dar una curva, en un tramo en obras, pilló un charco, las ruedas del coche gastadas hicieron que perdiera el control. Una hora más tarde, C abrió una ventana en el msn de M, que seguía conectado, para darle una explicación y como éste no contestó comprendió que su historia tenía un final.

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10 marzo 2007

HISTORIA CON FINAL (Trailer de la II Parte)

08 marzo 2007

HISTORIA CON FINAL ( I parte)

Cuando M encontró a C
M estaba ya cansado de bucear en los perfiles de un portal de contactos gays sin encontrar nada que le pareciera mínimamente interesante. Estaba a punto de irse a lavar la ropa, cuando de repente vio algo que le llamó la atención, le pareció reconocer la cara de un muchacho, no sabía de qué, y como suponía que esa idea le iba a estar rondando por la cabeza todo el día, se decidió a mandarle un mensaje, un simple "muy guapo". M no tenía esperanzas de que le contestara, más que nada porque el chico en cuestión era demasiado mono, sus fotos estaban especialmente cuidadas. Tenía 23 años, moreno, de ojos verdes y boca carnosa y extraña, con un ligero color rosado en las mejillas que le hacía adoptar un falso aire inocente. Sin esperar nada, M cerró el ordenador y se dispuso a realizar tareas de la casa que últimamente tenía muy abandonada.

Cuando volvió en un par de horas, tenía dos mensajes, el segundo era del chico guapo e inesperado y decía "de eso se trata, no?". M, no entendió muy bien qué quería decir con eso, pero como estaba realmente emocionado con la simple respuesta y como aún no sabía de qué lo podía conocer, le mando su dirección de msn. Pasado un minuto, el muchacho le había agregado y le había abierto una ventana con un simple "hola". Se llamaba C.

M y C estuvieron hablando un par de horas. M se hacía el interesante y C el inofensivo. C, era estudiante de psicología y peluquero y se había comprado un loft en su pueblo que le daban en 4 meses. M miraba las fotos del muchacho incrédulo, seguía pensando que era demasiado guapo para él y empezó a tantearle para ver dónde lo había visto antes. La conclusión fue que aparecía en un par de spots de publicidad en televisión, lo que de una forma absurda aumentó su caché. C abrió la cam de M, vio su grano en la frente y le pareció adorable, le gustó aún más pero se tenía que ir, así que decidieron seguir hablando más adelante y planear un próxima cita.

A las 22:00 horas, ambos se conectaron de nuevo y siguieron charlando. Los papeles se tornaron, ahora C vacilaba son un gran desparpajo a M, que sacó a relucir una inocencia poco habitual en alguien de su edad y ahí fue cuando cayó rendido. Jugaron durante horas al gato y al ratón, hablaron de cosas serias e intrascendentes y alcanzada la madrugada C decidió irse a dormir. M no estaba por la labor de dejarle marchar, así que en un intento desesperado le dio su número de teléfono, y cual fue su sorpresa cuando C le respondió con el suyo y con una sugerencia de que le llamara.

M escuchó la voz de C, era dulce, joven, nervisosa, desconfiada y con algo de pluma. M, que hasta ese momento se había sentido indefenso, al escuchar a su interlocutor se creció y sacó su voz más engolada y profesional, con un ligero acento que lo hacía mucho más interesante. C cayó rendido y titubeaba, la conversación fue por derroteros de todo tipo, pero C continuamente esperaba que M sacara un tema y éste sabía que C estaba espectante y no lo sacó para que fuera el muchacho el que se lanzara, el sexo. C jugaba todo el rato a nadar y guardar la ropa y M, que era perro viejo, sabía que en el momento en que se pusiera a su disposición había perdido su oportunidad, así que fue fuerte y se mantuvo en su digna posición de hombre vivido. Tras darle muchas vueltas a la rotonda, C sugirió a M que fuera a verle en ese instante pero luego se arrepintió y pensó mejor quedaban la semana siguiente y se tomaban un café porque había algo entre ellos que una visita nocturna podía estropear. M le dijo que si fuera por él le veía en ese mismo momento, que tal y como funcionan las cosas, en una semana sin verse ni hablarse se habrían olvidado el uno al otro, así que cuando estaban a punto de despedirse, C no pudo evitar pedirle que fuera a verle. Todo era tan redondo, que M aceptó sin dudar, colgó el móvil después de dos horas de conversación, se vistió lo más rápido que pudo y cogió su coche en una noche lluviosa y fría.

C vivía a las afueras de Madrid, en una de estas ciudades dormitorio tristes y desangeladas, al lado de un enorme polígono comercial. Eran las 2 de la mañana, M conducía nervioso, fumando sin parar y como era torpe y no se ubicaba bien se perdió un par de veces por las calles de aquel lugar inhóspito. Cuando por fin encontró su destino, aparcó el coche y llamó por teléfono a C, que le indicó como llegar a su casa y le abrió el portal. M subió hasta el sexto piso en el ascensor mirándose al espejo inseguro.

C abrió la puerta de su piso a M y ambos se vieron...

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06 marzo 2007

PIEL DE LOBO

Hoy tengo el día tonto, mira tu por dónde. A lo mejor es porque después de unos días de sol inmenso en mi primera jornada libre ha amanecido nublado. O a lo mejor es porque tengo la lavadora rota y las ruedas del coche gastadas. Quizás porque hoy me siento feo. Es probable que la causa sea que echo de menos a mi oráculo personal que está en el mar decidiendo qué camino tomar. Puede que sea porque alguna ilusión se me ha roto o porque prevea que las futuras también se me van a romper. Aunque a estas alturas de la película ya debería tener claro que cuanto menos te ilusiones más felicidad descubrirás en el día a día.
Alguien me ha dicho hace un momento, que de adultos es igual que de pequeños, que cuando dos críos se pelean, el que llora, automáticamente es el bueno independientemente de quien sea el culpable de los hechos. Y va a ser que tiene razón. No lloro mucho, normalmente en situaciones difíciles se me agarra un nudo en el estómago que parece que bloquea mis lágrimas. No me gusta que los demás sepan que lo estoy pasando mal, prefiero ofrecer lo mejor de mi, dar luz y no oscuridad. Supongo que eso me hace parecer insensible a ojos ajenos y supongo que eso hace que la gente de por hecho que soy el malo de la película por norma.
Hoy me he despertado cansado de ese rol, uno también tiene su corazón y a veces se sobrecarga con la presión. Leer o escuchar entre líneas no es fácil, lo asumo. Lo que sí que es fácil es dar por hecho, en función del personaje que te ha tocado representar, que pase lo que pase y sin saber las distintas versiones de los hechos, sólo uno es el perverso, el lobo que devora y se relame del gusto, dejando sólo los huesos. Sé que clasificar es algo cómodo, no juzgo a nadie por ello, pero a veces hay que saltarse ese paso y ver un poco más allá, que no llores por los rincones no quiere decir que no estés hecho una mierda. Todo el mundo corre con vendas y agua oxigenada a curar las heridas de la víctima porque confunden sus lágrimas con sangre pero como tu hemorragia es interna, asumen que sólo tú eres el culpable. Si de paso pueden sacar tajada de ello, mejor que mejor, las enfermeras tienen su precio y mientras que a uno le ponen tiritas al otro le meten el dedo en la llaga, a veces es la mejor forma de eliminar la competencia. Por otro lado están las falsas pitonisas que advierten, con su disfraz de abuelita y con un brillo en sus afilados colmillos, a las pobres e indefensas caperucitas de los peligros del malvado lobo feroz, cuando su único propósito es hincar el diente aprovechando el temor que causan en ellas, sin saber que de inocentes no tienen nada.
Por una vez y sin que sirva de precedente, me autocompadezco, espero que no se vuelva a repetir, prefiero tener piel de lobo que serlo, aún a riesgo de que los demás no sepan quitarme el disfraz y sólo ver falsos corderos.

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04 marzo 2007

YO NO SOY ESA

Declaración de Principios...

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