ESTÚPIDOS
Siempre hubo estúpidos, yo a veces lo fui. Siempre hubo personas despistadas que necesitaron hundir a los demás para creerse importantes y siempre hubo personas débiles que necesitaron pegarse cual garrapatas a otros para creer que éstos les proporcionaban la celebridad que por si mismos no eran capaces de alcanzar. Y cuando la conseguían se sentían en un altar y pretendían que otros estúpidos como ellos repitieran lo que ellos ya hicieron en su momento. Niñatos de pacotilla que no saben ni hacer la o con un canuto y se postulan como nuevos dioses caiga quien caiga, se pise a quien se pise. Y el tiempo pasa y esos estúpidos un día descubren que lo fueron y en ese momento se sienten más estúpidos aún porque dios no existe y ellos desde luego no lo son. Sin demostrar nada más allá de que saben hacer cuatro posturas absurdas delante de un foco para ser inmortalizados o presumir de todo lo que se drogan y se beben como si sólo ellos supiesen drogarse y beber, los pobres estúpidos se creen en el derecho de decir cualquier cosa, que por supuesto son estupideces y los aspirantes a estúpidos les siguen la corriente como borreguitos absurdos pretendiendo que lo que ahora es lana en un tiempo de peloteo se convierta en visón. Los estúpidos utilizan a su antojo a los pretendientes a estúpidos para hundir aún más a aquellos que les pueden hacer sombra, para conseguir cortar las alas de los que amenzan con destapar el vacío que los posee y bloquear que salgan a la luz los que por derecho propio merecen ser los líderes.
Y la lucha continúa y los estúpidos siguen creciendo y los demás intentan salvarse refugiando su inseguridad bajo el ala de las personas equivocadas. El tiempo os pondrá a cada uno en vuestro sitio y yo me sentaré con palomitas y coca cola a veros caer por vuestro propio peso, ya lo vi antes y siempre es así.











