29 enero 2007
28 enero 2007
25 enero 2007
HOLLY GOLIGHTLY
Holly Golightly es realmente bella, fina y elegante. Podría ponerse un saco de patatas por atuendo y seguiría siendo la que más brilla en una fiesta, a pesar de estar rodeada de señoras adineradas vestidas de alta costura.
Holly Golightly es libre y felina. Se mueve de acá para allá en función de como sople el viento, en busca de algo que le haga olvidar un pasado triste que mira con cariño pero al que no pretende volver, porque ella sabe que se merece algo mucho mejor. Es una princesa que nació en un cobertizo, que se mueve por encontrar su lugar adecuado en el mundo, entre aristócratas y artistas.
Holly Golightly es puta. Se vende al mejor postor, a aquel que cree que puede darle todo lo que ella se merece, a aquel que la pueda respetar y no preguntarle por sus orígenes, a aquel que la vea como a una luz en un mundo de sombras y la haga sentirse una reina más allá del amor, porque el amor es secundario y despista a una persona de sus objetivos reales.
Holly Golightly desayuna ante el escaparate de Tiffany's cada vez que vuelve a casa después de una noche de fiesta, es su manera de recordar el motivo por el que actúa, por el que es capaz de vender su cuerpo, porque nunca venderá su alma, nunca se entregará a ti aunque te haga creerlo.
Holly Golightly es adorable, despistada, soñadora, imaginativa, algo loca y espontánea pero a la vez es fría y calculadora. Si eres un empresario acaudalado latino o un conde europeo será lo que tú quieras, sólo te mostrará lo que quieres ver de ella. Pero si eres un joven, incipiente y pobre escritor puede que te muestre su verdadero yo, al principio jugará contigo pero poco a poco se acabará enamorando y entonces Holly Golightly, se sentirá perdida bajo la lluvia, así que corre, búscala, porque necesitará que la cuides y la lleves en taxi a algún lugar cálido, donde se sienta feliz, necesitará que la lleves a Tiffany's.
Por cierto, en este momento, yo soy Holly Golightly...
23 enero 2007
CATARRO INVIERNO 2007
20 enero 2007
GILIPOLLAS
17 enero 2007
EL NIÑO MELOCOTÓN
Nació Melocotón. Al principio era un poco verde pero poco a poco se fue haciendo anaranjado, dulce y gordo. Tenía un brillo especial que hacía que los demás melocotones lo odiaran y lo amaran a partes iguales. Un día una niña melocotón mala jugó con el y mientras lo entretenía otro niño melocotón que aún estaba muy verde y que era muy enviodioso le pegó un mordisco, lo que causó una risa atronadora a los demás. El niño Melocotón corrió a su casa, entró sin decir nada en su habitación se miró en el espejo y observó el mordisco para intentar comprender el motivo de tanta gracia pero no lo comprendió.
Los mordiscos se repitieron, las risas también. Cuanto más crecía el niño Melocotón, más se miraba al espejo, tenía que descubrir el motivo a toda costa para poder cambiarlo, para que los demás melocotones dejaran de morderle pero seguía sin ver nada raro, él se veía como un melocotón más. Su madre estaba preocupada, lo veía raro, escondidizo, introspectivo y no sabía cómo actuar para que su hijo volviese a ser el melocotón lindo y extrovertido que siempre había sido.
El niño Melocotón se hizo adulto y un día, mientras se duchaba, al pasar la esponja exfoliante por su cuerpo notó algo raro. Salió a toda prisa, agarró una toalla para limpiar el baho del espejo y comprendió que ya era uno más, que ya nadie nunca más le envidiaría, porque ahora era todo hueso.
15 enero 2007
QUÍMICA
11 enero 2007
BARBARELLA
Barbarella es muy cool, adelantada a su tiempo en el fondo y en la forma. Lleva los modelos más sofisticados y kistch de la galaxia, siempre ajustada y estravagante, con tejidos delirantes, como una lolita adulta frágil, encantadora y provocadora que viste de Paco Rabanne.
09 enero 2007
CUESTA DE ENERO
Después de haberme comido el contenido de todos los frigoríficos de mi vecindario de Córdoba y de haberme bebido hasta los culos de los vasos, con tal de que llevaran un poquito de alcohol aunque fuera del de quemar, vuelvo a Madrid esta tarde con el temor de que los de allí me confundan con un aspirante a King África. La cuesta de enero para mi no tiene que ver con penurias económicas provocadas por el derroche de los días navideños, sino que es la que yo tendré que subir durante un mes para eliminar toda la grasa y las toxinas que he acumulado de forma inocente, así como sin darme cuenta. Para ello en cuanto ponga un pie en la capital me volveré anoréxica a lo Nicole Richie y me enfundaré las mallas a lo Jane Fonda, buscaré la pendiente más inclinada y con mi cinta antisudor bien sujeta en la cabeza, me dispondré a subir a un ritmo rápido pero estable, eso sí, llevaré el teléfono del Samur a mano porque con lo que he fumado en estos días mis pulmones son los de un tuberculoso en estado terminal. Pese a que las fechas señaladas las pasé de forma plañidera en Madrid, trabajando (es un eufemismo) y sintiendo la lejanía de los míos, intentando evitar el regodeo en la peor de las nostalgias absurdas, hoy quiero confesar que hacía años que no pasaba un periodo navideño tan divertido y tan gratificante para mi ego y para mi alma. Se me presenta un año diferente por delante y lo he comenzado de la mejor de las maneras posibles, haciendo lo que me sale de la pepitilla del coño cuando las circunstancias lo permiten y si no lo permiten, aceptando que la realidad es pasajera y que lo que hoy te agobia mañana no es más que un mal recuerdo, si es que lo recuerdas. Y eso es lo que será el turno de noche que empiezo hoy y que terminará el domingo que viene, un mal recuerdo en un futuro divino en el que me moveré como gato panza arriba.
Esta tarde un tren me devolverá a mi lugar en el mundo, con mi nueva maleta verde ácido, con mi chapa de Barbarella y con mi nuevo iPod. Sentado en él escharé canciones bonitas, alegres, porque he decidido eliminar los dramas innecesarios de mi vida. Miraré por la ventanilla el atardecer con una sonrisa como quien mira en el horizonte lo mejor que le está por venir y pensaré, pese a que voy a pasar toda la noche despierto y seguramente algo jodido en mi silla del trabajo, que me quiten lo bailao.
07 enero 2007
LISTA DE ESPERA
El 27 de junio de 2006 celebramos el cumpleaños de mi amiga Isa en el piso que comparte con su hermana Esther. Llegué a la velada esplendoroso tras haber hecho uso de la báscula de la farmacia y comprobar que pesaba 67 kilitos de nada. A día de hoy peso 72, 5 kilos de más que en un principio podrían suponer un disgusto en una persona que como yo está obsesionada por no volver a la obesidad adolescente. Pero resulta que me importa un bledo, sobre todo después de comprobar el impresionante impacto que causo en reuniones de maricas.El 5 de enero de 2007 Gema y yo acudimos al nidito de amor de Manu y Violeta, una de las parejas más guapas que conozco y a las que más adoro. Allí se encontraba David. Después de terminar con las reservas de alcohol, disfrutar de grandes temazos de Marisol o Rocío Jurado y de acariciar hasta la saciedad a Frida, caminamos en la fría noche cordobesa hasta El Monaguillo, uno de los poquísimos bares gays que hay en esta ciudad.




















