26 octubre 2006

EL DESCANSO DEL GUERRERO

En estos momentos necesito todo mi tiempo para mi, estoy cansado y debo tomar fuerzas. Así que éstas serán mis últimas palabras en este espacio durante algún tiempo. Sé que las crisis igual que vienen se van, pero el razocinio no funciona cuando las tripas duelen. Gracias a todos los que me habeis visitado en estos meses. Esto no es una despedida, es un hasta luego, así que como buen ser televisivo que soy, concluiré como terminan las temporadas de las series de televisión y no sabemos exactamente cuándo volverán para seguir contándonos las intrigas de sus personajes, no sin antes desearos lo mejor a todos...
...TO BE CONTINUED...

25 octubre 2006

PERDICIÓN

Me acabo de levantar, anoche decidí que debía dormir todo lo posible porque tenía una sensación de angustia que me oprimia la boca del estómago. Así que cuando noté que se me cerraban los párpados tumbado en la cama pequeña mientras veía Perdición (Double Idemnity) de Billy Wilder, decidí abandonarme y embarcarme en el sueño con la esperanza de que al despertar todo fuese algo pasajaro.
Pero tras quitarme las legañas de los ojos las sensación ha vuelto. No sé si es el exceso de lluvia, la vuelta al trabajo, dudas sobre mi relación y mis sentimientos o que coño es. Lo único que sé es que cada cierto tiempo tengo estos nudos en el estómago que, hasta cierto punto, son desesperantes. En estos casos sólo veo una salida, romper con todo, porque como no sé cual es el motivo concreto si acabo con todo de una forma general seguro que también termino con el elemento particular causante de este estrés emocional que me abarca. Estando así tomar decisiones es excesivamente difícil porque es más que probable, que por salir de este estado, uno acabe decantándose hacia algo que no sea adecuado en un futuro cercano y ya no haya vuelta atrás. Por otra parte soy incapaz de aceptar la decepción en los demás, siempre debo estar a la altura de lo que se espera de mi, lo que hace que aún me angustie más porque en esta situación no me siento ni con fuerzas ni con ganas para cumplir las espectativas que se tienen sobre mi.
Espero que lo que ahora siento sea pasajero. Espero que dentro de unas horas esta sensación tan horrible se acabe. Espero que no me vuelva a pasar más. Espero encontrar el motivo y fulminarlo sin herir a nadie. Espero escribir algo más divertido en este blog que últimamente parece el de las actas de un psicólogo. Espero no decepcionar. Y espero poder terminar de ver Perdición, porque tenía muy buena pinta.

22 octubre 2006

CÓMO HEMOS CAMBIADO

20 octubre 2006

TRES FOTOS

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La maleta hecha, el repaso de última hora, la búsqueda de un calcetín que no aparece y una sensación de angustia que hacía mucho tiempo que no tenía. Los días en Córdoba han sido un reencuentro con los orígenes y las raíces, muy necesarios para tranquilizar mi cabeza y la sensación de desarraigo tan desalentadora que tengo desde hace unos meses.

Recuerdo el día en que el sueño de vivir en Madrid fue un hecho, la felicidad me inundaba, por fin todo aquello que me agustiaba y me oprimía en mi pequeña habitación de mi hogar cordobés iba a terminar. Un nuevo mundo se abría ante mi lleno de millones de posibilidades. La sensación de llegar a un lugar enorme, nuevo, en donde nadie me conocía y en donde yo me forjaría mi propia existencia era de lo más alentadora. Tenía 18 años y me habían admitido en la Universidad Complutense para estudiar lo que entonces se llamaba Ciencias de la Imagen Visual y Auditiva. Mi familia, mis amigos y la que era mi novia vinieron a despedirme a la estación. Cuando me subí al AVE empecé a llorar sin poder parar porque sabía que todo aquello se quedaba atrás para siempre, que nunca más volvería, que mi vida empezaba en un nuevo lugar donde empezar de cero y terminaba en aquella ciudad. Me iba a comer el mundo.

Hace poco se han cumplido 12 años de aquel momento y desde hace unos meses tengo la sensación de que el mundo me ha comido a mi. En Madrid maté los sueños adolescentes, descubrí la realidad más dulce pero también la más cruda, conocí a las personas, su dualidad, su terrenalidad, choqué con la dureza del mundo laboral, me conocí a mi mismo y desaté mi esencia para que corriese por las calles sin miedo a lo que nadie pudiese pensar de ella. En definitiva me hice un adulto. Pero este adulto se encuentra otra vez en un punto de cambio y lucha por encontar un espacio en su nuevo mundo de adulto. Ahora toca vivir sin sueños utópicos y aprender a convivir con el presente, a saborear con delicadeza los momentos que se me ofrecen y no mirar demasiado al frente.
Después de besar a toda la familia con un nudo en el estómago que hacía mucho tiempo que no sentía, bajé las escaleras de mi bloque y cargué en el coche la maleta y esa bolsa con comida que mi madre me había preparado. Al arrancar tuve una necesidad brutal de captar ese momento, de retener las imágenes que mis ojos habían sentido como habituales desde que era pequeño. Recordé que tenía a mano la cámara de fotos y fotografié tres cosas. La vista que hay al salir del portal, la fachada de mi edificio con mi madre en el balcón despidiéndose y una vista lejana de mi colegio. Ya fuera de mi barrio, tomando la carretera hacia Madrid con la lluvia como una cortina que me separaba aún más del mundo que dejaba atrás, empecé a llorar porque a día de hoy no sé si a lo mejor hace 12 años me equivoqué y dejé atrás algo que ahora he notado tan necesario, que ahora echo tanto de menos.

18 octubre 2006

OT-MANÍA

Me llamo Juan y sufro de OT-Manía, un síndrome que me lleva afectando desde el primer programa de la primera edición de Operación Triunfo. En la tercera edición intenté desengancharme pero me fue imposible, es una adicción similar al tabaco. Esta temporada ha vuelto, y mis ojos no pueden despegarse de la pantalla. Después de hacer un exhausto análisis de las dos primeras galas ya tengo la lista de mis primeros 8 favoritos que con el avance del programa irá reduciéndose hasta tener un claro preferido. Los que se han quedado fuera, en principio y salvo sopresas de última hora, me parecen completamente prescindibles y a eliminar en las sucesivas galas.


1. Moritz, estilo propio muy marcado y un ángel en la cara que lo convierten en uno de esos feos guapos tan adorables.
2.Lorena, la voz. Al escucharla uno tiene la sensación de que esta chica ya debería tener un disco en el mercado. No tiene nada que envidiarle a Celine Dion.
3.Ismael, su dulzura, su fuerza y su frescura hacen que aunque no tenga una voz lo suficientemente destacable pueda ser interesante. Adoro su belleza.
4.Vanessa, cuando la oi por primera vez tenía la sensación de estar escuchando una grabación de estudio, asombrosamente perfecta en su afinación y con un bello timbre. Aunque es de esas personas que me caen mal con sólo verla.
5.Jorge, el gitanito además de ser monísimo cuenta con una voz elegante que lo aleja de los tópicos raciales. Tiene algo de pluma, lo que a mis ojos aún lo hace más interesante.
6.Saray, con un físico muy poco agraciado sabe sacar partido al resto de sus cualidades magnificando esa maravillosa voz negra que te hace olvidarte de todo lo demás.
7.Leo, el guapo canalla. No sé muy bien por qué me gusta pero me gusta y punto.
8.Cristina, la Lolita redicha merece estar entre los 8 favoritos solamente por su asombrosa fotogenia y por ser probablemente de la que más partido se va a sacar a lo largo del programa.
El orden en que los he nombrado no se corresponde con mis preferencias sino con un azar voluntario a la espera de que las siguientes entregas del programa me hagan decantarme firmemente por algunos de ellos. ¡Dios mío, ayúdame a superar mis adicciones!

16 octubre 2006

SATURDAY NIGHT

Después de 6 días prácticamente encerrado en mi casa paterna, por fin el sábado salí de marcha, ¡yupi! Me sentí como si Moisés hubiese abierto para mi las aguas del Mar Rojo, un arranque de felicidad que no iba a permitir que perturbara nada ni nadie por más que se empeñase.
La velada comenzó con un bonito botellón en los Jardines de la Victoria. Córdoba es uno de los pocos lugares de la geografía española en los que aún se permite esta práctica al aire libre (por poco tiempo). Rafafe y yo llegamos muy pronto, ya que teníamos como labor comprar los brebajes del personal y de todos es conocido que es ilegal adquirir estos productos más allá de las 10 de la noche, por una de estas leyes estúpidas del mundo políticamente correcto que cada día estamos más obligados a vivir. Nuestros compañeros de farra, es decir, Manu, Violeta y la sin par Cristina, estaban citados a las 22:30 y como es habitual en ellos, hicieron gala de su habitual impuntualidad y nos tuvieron esperando más de media hora, lo que hizo que la conversación entre Rafafe y yo llegado un determinado momento se agotara, no sé muy bien por qué.
Aparecieron los últimos integrantes de la velada. Cuando nos dispusimos a beber, aparecieron por allí un par de buitres de esos que te provocan miedo hasta que te das cuenta de que no son otra cosa que dos pobres desgraciados que por una noche intentan gorronear algo que no sea Don Simón. La charla empezó siendo relativamente seria pero como es normal se fue degradando hasta hablar de temazos musicales, programas de televisión y películas injustamente denostadas por los críticos de cine (los que me conocen saben que éstos son mis temas preferidos, junto con el sexo). Rafafe se marchó y los restantes nos bebimos lo que quedaba, es decir los culos de una botella de ron y una de whisky.
Con un pedo más que considerable, mis acompañantes encaminaron nuestros pasos hacia Ciudad Jardín y cuando me quise dar cuenta estábamos entrando en El Monaguillo, uno de los pocos bares de ambiente que hay en esta ciudad. Por una vez no había tenido que pedir yo que me llevaran y eso aumentó mi felicidad. Tras pasar por el Hollywood nos dispusimos a buscar La Machina, por deseo expreso de la rubia más interesante y rompedora que he conocido. Sus disputas por la ubicación del lugar con Manu (su señor esposo), nos tuvo dando vueltas sin ton ni son. Localizamos el local, pedimos una copa, Violeta tiró la suya recien estranada con una elegancia sin par propia de alguien que lleva un fular de lo más esquisito. Allí me quedé muerto al ver a dos de las niñas que antaño yo cuidaba cuando era monitor de los scouts. Se han convertido en dos mujercitas que podrían ser perfectamente las amigas de la hija de Aida.
De repente recibo una llamada de Gema. Estaba en el Underground y por esas cosas extrañas de la vida, había coincidido con un ex compañero de instituto al que yo despellejé hace un tiempo en el blog. Este chico (cuyo nombre no daré para no facilitar su búsqueda en Google) le preguntó por mi porque conocía el contenido de aquel post. Gema flipó en colores, él no sabía que éramos amigos y yo flipé más porque sólo había tenido relación con él en 1º de BUP. Pues el muchacho estaba esperando mi llegada al local para comentarme la jugada mientras le comía la oreja a Gema, no literalmente.
Llegamos al Under con una buena melopea. Al entrar me encontré con Gema que me puso ligeramente al corriente de la situación. He de decir en favor del muchacho, ex hijo de puta y ahora cantautor, que ha acertado plenamente cortándose el pelo porque la última vez que le vi parecía la Bruja Avería después de haberse hecho un cardado. Yo haciéndome el despistado dejé que se acercara tras notar su mirada sonriente. Me dijo que habíamos estado juntos en 1ºJ, a lo que yo respondí que sí habíamos coincido en clase pero en 1ºF y me marché tras darle un beso en los morros a Gema. No volví a saber más de él.
Al rato salimos del local. El estado etílico y el cansancio eran de gran calibre, así que decidimos que era hora de volver a casa. En una esquina me despedí de mis compañeros, a pesar de su insistencia para que me quedara a dormir en su sofá, pero a uno le gusta disfrutar de la resaca con el café de su cafetera, así que no acepté su invitación y encaminé mis pasos hacia mi hogar, con una sonrisa en los labios. De los ronquidos de mi padre al llegar a casa hablaré en otro momento.

THRILLER

12 octubre 2006

LA VIDA PERRA

En andaluz perra no es sinónimo de mala ni de puta sino de vaga. Así está siendo mi vida en estos días de asueto, como la de un Hommer Simpson cuya máxima ocupación consiste en mirarse la barriga. Me levanto y me tiro un rato en el sofá, pasado un tiempo me hago un café y me siento delante del ordenador a mirar el correo y el avance en comentarios de mi blog. Cuando ya me duelen los ojos de la pantalla, me vuelvo a ir al sofá y observo con devoción un programa que emiten en el canal People & Arts que en Madrid no puedo ver, Extreme Makeover (Cambio Radical), que me provoca unos momentos de lo más excitantes frente al televisor viendo como transforman a personas con un físico de lo más desagradecido en seres cuyos amigos van a odiar y envidiar por dejarlos a la altura del betún. Terminado mi orgasmo vuelvo frente al ordenador, veo algunos videos del youtube, leo y comento blogs ajenos, me fumo un par de cigarrillos y me voy a comer.
Mi dieta en Madrid suele ser muy ligera, casi todo cocinado a la plancha o en crudo, aliñado con el menor número de salsas y grasas que pueda y por supuesto, nada de pan ni de dulces. La última vez que estuve en Córdoba no se me ocurrió nada mejor que decirle a mi madre que ya no me hacía ninguna de las comidas que a mi me encantaban cuando era pequeño. Debí atacarla en su sensibilidad y en su complejo de culpa porque ahora me atiborra con grandes platos de carne en salsa aderezados con millones de patatas fritas y cantidades ingentes de pan. Y yo que soy débi,l no puedo evitar verme a mi mismo mojando en el plato como si se me fuese la vida en ello. Así que me levanto de la mesa con la sensación de haberme merendado a King África rebozado y con salsa de arándanos. Después de tanto ejercicio con la mandíbula y las manos, no puedo hacer otra cosa que tumbarme en el sofá para contemplar con estupefacción Aquí hay Tomate y Yo soy Bea. Cuando mis neuronas no pueden más con tanto nivel cultural me voy de nuevo al ordenador hasta que me aburro y me marcho de nuevo a descansar al sofá.
Y así transcurren mis días en mi ciudad natal, metido en un triángulo vicioso, que me rio yo del Triángulo de las Bermudas, del sofá al ordenador, del ordenador a la mesa del comedor y de la mesa del comedor al sofá. No puedo con tanto estres y el cansancio me está destrozando los músculos porque encontrar la postura adecuada en cada uno de estos lugares puede ser algo de lo más complicado. Lo único que me consuela es que con tantísimo ejercicio mi figura no se verá acrecentada a pesar de comer como una modelo después de decirle que no pasará en Cibeles por falta de masa muscular, porque lo mejor para no engordar es comer de todo y hacer deporte.

11 octubre 2006

UN TELEADICTO DE LO MÁS COOL

Algo había imaginado, pero hasta que lo he confirmado leyendo las páginas de una de mis biblias, la revista de tendencias Vanidad, no lo he dado por seguro. Resulta que ya no soy un teleadicto sino un moderno. Tengo un criterio de lo más cool a la hora de engancharme a productos televisivos. Queer As Folk, Prison Break, Perdidos, Mujeres Desesperadas, Supermodelo 2006 y ahora Operación Triunfo. Creía que el cupo de programas a los que ceder mi máxima atención ya había sido cubierto y qué engañado estaba. Mi estancia vacacional en Córdoba y las horas de sobremesa junto a mi madre, están contribuyendo firmemente a que me empiece a enganchar a un subproducto que en principio me parecía lo peor de lo peor, pero con el que ayer me sorprendí a mi mismo carcajeando de una forma de lo más inocente. Yo soy Bea.
Ya fui fan en su momento de su antecendente latino, Betty la fea. Aquella telenovela me pareció entonces un derroche de originalidad y lucidez que destilaba un humor ácido y corrosivo y unos personajes llevados al límite de la parodia más allá de los habituales culebrones de princesa herida y galán de vida triste, aunque el final resultó ser el mismo, un happy end en toda regla. En mi memoria televisiva, que es muy amplia, estarán para siempre la Peliteñida y el Cuartel de las Feas. En aquellos tiempos, en los que no estaba tan informado, me tenía a mi mismo por un freak y ahora resulta que era algo más que eso, era un visionario de tendencias, y no lo digo yo, lo dice Vanidad que es una revista de lo más in, cool y trendy. Esto es lo que me consuela cuando me siento en el sofá junto a mi madre y me veo comentando las aventuras de la pobre Bea (que no está lo suficientemente afeada para mi gusto y la actriz que la interpreta no es lo suficientemente guapa para que nos deslumbre cuando se lleve a cabo la transformación que todos sabemos ya de antemano que se va a realizar). De mi fanatismo por Redes o por el Programa de Sánchez Dragó ya hablaré en otro momento.

09 octubre 2006

RESISTIRE

08 octubre 2006

ENVIDIA Y AUSENCIA

Una imagen de una noche feliz a mitad del verano. En ella sonrío rodeado de compañeros de trabajo en momentos prealcohólicos. Lo pasé bien, me rei, bailé, bebí, charlé... y me mentí a mi mismo como otras tantas miles de veces. Llegué a casa a las 9 de la mañana y me acosté. Al despertar tenía un dolor de cabeza insoportable y dolor de pie que a día de hoy aún me dura, fruto de un resbalón inapropiado.
Aprovecho el momento como nadie, me introduzco en grupos y creo ser uno más, me divierto hasta el amanecer pero al día siguiente cuando me despierto me siento solo, muy solo. Madrid se me empieza a quedar grande, como casi todo lo que me rodea en este momento de mi vida. Me siento muy perdido y muy pequeño y me empeño en superarlo todo solo porque siempre lo hice así. Pero cada vez me encuentro más cansado y con menos alicientes que me animen a remontar el vuelo. Y echo en falta ese grupo de personas entre las que me sienta feliz.
Hace unos días me vi sin comerlo ni beberlo en medio de una pandilla de amigos gays de mi edad. En ella sólo conocía a uno de sus miembros. Los observaba con envidia sana. Como soy inmensamente prejuicioso, es algo contra lo que lucho pero que me cuesta erradicar, nunca tuve amigos gays, siempre huí de esa posibilidad y aún no tengo muy claro por qué. Desde mi silla los observaba interaccionando, cada uno en su estilo, todos muy diferentes pero con un lazo común que destilaba calidez y afecto más allá de lo sexual. Los envidié profundamente, quise ser uno más de ellos, me reí, me emborraché, me divertí y al día siguiente, como siempre, me desperté con resaca y con la sensación de soledad que es cada vez más habitual.
La culpa de esto, de que en 12 años que llevo viviendo en Madrid no haya sido capaz de establecer unos nexos de unión lo suficientemente fuertes para que perduren a día de hoy, la tengo yo. Mi carácter fuerte, mi forma extramadamente radical de decir lo que pienso, sin tacto, esa tendencia a convertir opiniones en sentencias, el no respetar que el otro se autoengañe a sí mismo y golpearle con la verdad en la cara, mi miedo a las relaciones de amistad con hombres, basado en una supuesta vanidad que me hace dar por hecho que todos se van a querer acostar conmigo y mi sentimiento de inferioridad, que me lleva a depender en exceso de aquellos que tengo a mi alrededor.Todo esto hace que me acabe volviendo un ser cansino y prescindible en la vida de los demás. Con el paso del tiempo sólo perduran aquellas personas que están lejos, que no tienen que soportarme en el día a día. Todos huyen y yo me sigo quedando solo. Mi teléfono cada vez suena menos, recuerdo cuando tenía 14 años, como tenía que llamar todos los días a una chica para que me incluyera en los planes con sus amigos. Ahora me siento de nuevo así, mendigando compañía, una compañía que se convierte en calabaza al día siguiente y yo me convierto en una sombra al despertar, por el esfuerzo que realicé en la noche para ser esplendoroso y querido, lo suficiente para que el teléfono suene en algún momento del día. Y el teléfono sigue sin sonar.

06 octubre 2006

DON DIABLO

Está claro que todo el mundo tiene un pasado.

05 octubre 2006

FELICIDADES

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04 octubre 2006

COCOUA

03 octubre 2006

19 DÍAS

He asumido que para que el número de comentarios ascienda a una cantidad vertiginosa, algo que no suele pasar aquí, es un requisito prácticamente indispensable herir la sensibilidad o los principios morales de alguien. Así que creo que este post no alcanzará las cotas conseguidas anteriormente. Menos mal que no escribo un blog con afán de popularidad porque para ello me tendría que convertir en una especie de subversivo pasado de rosca, algo que me parece muy poco cool.
Hoy es mi primer día de vacaciones de mi segunda quincena. Las necesito como agua de abril y mayo porque en este mes y medio de trabajo desde mi periodo de descanso anterior he conseguido quemarme para mucho tiempo. Preveo que de aquí a un año estaré llevando mis pasos a la consulta de un psicólogo suplicando una baja por depresión. El otro día me puse a analizar a todos mis compañeros que llevan en ese mismo puesto más de 10 años y llegué a la conclusión de que no hay ni uno que se salve del frikismo. Yo ya apunto maneras y teniendo en cuenta que llevo en esta bonita profesión 6 añitos me quedan sólo cuatro para convertirme en algo extraño, algo así como la mutación de niña a mujer rara de Elizabeth en V.
Ayer hubo un error en mi canal de los que hacen época. El nivel de ansiedad subió como la espuma, y es que la Ley de Murphy en mi caso siempre se cumple: el último día del turno sucede algo que me amarga los días libres y si este día además coincide con la víspera de mis vacaciones el incidente se sule multiplicar por veinte. En mi departamento se les ha ocurrido cambiar el sistema, por lo tanto, el protocolo de trabajo también cambia y, por supuesto, a nadie se le ha ocurrido crear uno nuevo ni explicarnos como funciona nada, se han limitado a mandarnos un e-mail con palabras técnicas que ni un experto en criptografía podría descifrar y con el que justificarán que si hacemos algo mal ellos no tienen la culpa. Como nadie prevee las consecuencias, ayer las sufrí yo en mis carnes como una cobaya ante un experimento de dudoso resultado. Por un cúmulo de circunstancias, un programa que tenía dos partes y publicidad en medio, al entrar el segundo bloque por error se volvió a repetir la primera parte. La incidencia duró cuatro minutos. En televisión el tiempo no se mide como en la vida real, un segundo equivale a un minuto, así que poneos a multiplicar porque a mi se me escapan las cifras. Los teléfonos se me caían, mucho trabajo pendiente, una incidencia por escribir que no sabía como explicar y todo el mundo intentando desviar el marrón hacia quién ya sabemos. Consecuencia, salí por patas tras darle el relevo a mi compañero con la esperanza de que pasados los 19 días de vacaciones todo se haya olvidado.
Y es que últimamente me acompaña esa mala suerte de las pequeñas cosas cotidianas. Quedarte sin tabaco cuando no puedes comprar, estar largas horas buscando aparcamiento y que siempre pille el sitio el que va delante tuya, que corten la calle por la que normalmente sueles transitar, que se te acabe el líquido del limpiaparabrisas cuando han caído cuatro gotas que te lo han dejado hecho un asco, la ventanilla, la cafetera, la conexión a internet, etc, etc, etc... Así que he decidido que a partir de hoy mi mente se relaja y mi suerte cambia, lo he decidido y punto, no quiero seguir acumulando la mala leche que luego hace que escriba posts que hieren la susceptibilidad de aquellos que me leen, porque yo soy una persona feliz, dulce y adorable aunque a veces parezca lo contrario.

01 octubre 2006

LA VIDA SIGUE IGUAL