27 noviembre 2008

Iván

Yo quiero uno para reyes...






17 noviembre 2008

Sin reglas

Y eso es lo más chungo, que no hay reglas, que nadie te da un libro de instrucciones que te explique como actuar en cada momento y como comportarte ante cada persona, que nunca sabes si arriesgarte y probar esto o quedarte quieto y esperar aquello. Y una cosa parece que funciona y de repente una estupidez te hace creer que no, pero luego resulta que si y al día siguiente es que no y tú estás como un estúpido sin saber como reaccionar a la reacciones ajenas y sin saber si reaccionar es precisamente lo correcto. Los demás te dan consejos y, como no hay reglas, todos te parecen buenos, tanto uno como su contrario y al final la única conclusión que que no hay conclusión. Si eres de naturaleza tranquila-pasiva pues te quedas más ancho que largo, pero si c0jeas del pie de la impaciencia y la ansiedad, te dan por culo. Ay, empiezo a pensar que tengo demasiado tiempo libre y una cabeza muy grande donde caben demasiadas cosas para una sola. Cada día tengo más claro que mi mejor psicoanalista soy yo y mi diagnóstico es que estoy más loco que la Mosquera, aunque claro, a lo mejor por decir esto ahora va y resulta que obtengo la reacción contraria a la que esperaba o en el fondo espero que no haya reacción para seguir reconcomiéndome por dentro porque eso es lo que me pone. El que me entienda que me compre, a ver si hay alguien que tenga dinero.

13 noviembre 2008

Renuncia

Aún no lo entiendo, el tiempo pasa y sigo sin entenderlo, las experiencias se suceden, los momentos se repiten, las ocasiones se continúan y yo sigo sin entenderlo. Hay algo en mi, algo que se niega a aceptar que he de renunciar, una esperanza desalentadora que más que ayudarme a continuar me frustra bruscamente, me ahoga más que me empuja a respirar. Empiezo a tener claro que el momento de la renuncia está cerca, pero no puedo evitar pensar que dejarle entrar en mi vida sería dar paso a la muerte, y ahí viene la disyuntiva entre aceptar la defunción o dejar que el nudo que me provoca la esperanza me siga ahogando. Y mientras me decido, sólo me queda poner una sonrisa para los demás porque ellos en el fondo no tienen la culpa.

11 noviembre 2008

Paciencia

Según la página web de la Real Academia de la Lengua éstas son las cuatro primeras acepciones de Paciencia:
(Del lat. patientĭa).
1. f. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.
2. f. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas.
3. f. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.
4. f. Lentitud para hacer algo.
Y después de leerlas con paciencia, una por una, poco a poco, he llegado a la conclusión de que paciencia es una cualidad que no poseo. Porque no soy capaz de padecer o soportar algo sin alterarme, aunque esa alteración sólo sea interior, sin que los demás la perciban. Porque me retuerzo cada vez que tengo que hacer cosas pesadas o minuciosas, los nervios se me desquician y me dan ganas de fumarme mil cigarrillos seguidos y salir a gritar por el balcón. Porque nunca he servido para hacer nada lentamente, la lentitud es cosa de tortugas y me da a mi que yo soy más liebre, aunque no lo parezca. Y sobre todo, sobre todo, porque no sé esperar cuando deseo algo mucho, porque cuando se desea algo mucho uno quiere que sea ya y ahora, porque nadie te da garantías de que vaya a suceder, porque siempre se puede aplazar o simplemente desmontar, porque algo que uno no puede controlar, que depende de otro, siempre juega en su contra.
Aún así, parece ser que una persona paciente está mejor valorada que una persona impaciente porque la paciencia otorga una imagen de persona serena, que sabe lo que quiere, que no se altera ante situaciones difíciles, que tiene más cosas en la cabeza en las que pensar, que tiene vida más allá de lo que desea y no se agarra a ello cual clavo ardiendo. Pero claro el que espera desespera más que nada porque uno no sabe cuando llegará el momento, incluso si ese momento llegará y aceptar que lo deseado pasó después de mucha espera más que frustrante es doloroso. Y mientras yo estoy como Penélope, con su bolso de piel marrón y sus zapatos de tacón y su vestido de domingo.

03 noviembre 2008

Halloween