EL REY DE LA SELVA
Por qué será que la transparencia, un elemento que todos pedimos continuamente, en el fondo suele espantarnos. Por qué será que cuando vemos con claridad las intenciones de nuestro contrario hacia nosotros perdemos el interés y emprendemos la búsqueda de nuevos retos. A veces creo que soy sadomasoquista, que me gusta ser tratado mal o negado y que me gusta tratar mal y negar. El otro día humillé a un pobre chico y, aunque ahora me siento supermal por ello, en ese momento encontré una extraña sensación de placer. No fue algo premeditado, surgió sin más, de forma natural, supongo que por la patente debilidad del otro hacia mi. Días más tarde fui yo el receptor de esa humillación y en lugar de salir corriendo en dirección contraria, sentí aún más interés por el que me la proporcionaba. En el fondo, todo son luchas de poder instintivas, una forma de demostrar que eres el león más fuerte de la manada y aquel que demuestra más poder que tú te supone un desafío, la emoción de luchar hasta conseguir dominarle y demostrar que ganar una batalla no es ganar una guerra.Puede que esté hablando en términos algo radicales, en el fondo todo es mucho más sutil, menos evidente, pero esas luchas de poder se mantienen incluso en parejas que llevan 1000 años juntas. En algunos casos son previas al amor, y suponen una pasión desbordante normalmente muy insana. En otros casos son posteriores, una excusa para revivir la emoción de los principios, pero casi siempre suele terminar mal y con los contendientes heridos.
Últimamente me estoy afanando en encontrar a alguien que sea apropiado para mi. Alguien con el que no me sienta inferior ni del que me sienta superior, alguien con quien poder mantener algo equilibrado y sano, pero me pregunto si eso es posible y empiezo a pensar que no. Cuando mejor me ha ido en esto del arte de la conquista ha sido cuando me he ocultado bajo del disfraz de la dureza, de la indiferencia y la insensibilidad. A su vez aquellos que no se monstraron transparentes en sus intenciones, que me marearon, que jugaron conmigo al gato y al ratón son los que más interés me causaron. Parece que no estoy destinado al equilibrio, que estoy condenado a ser herido eternamente hasta quedarme sin fuerzas y aceptar que no soy el león más fuerte de la manada, que no soy el Rey de la Selva.
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