19 marzo 2008

MÉRITO

Cuando tenía 6 años gané un concurso de dibujo que se organizaba en las fiestas de mi barrio. Pinté con ceras a Lilibit, la protagonista duende de la serie de moda del momento. Pero el premio se lo dieron a otro, mi dibujo lo descalificaron y justificaron este acto diciendo que un niño tan pequeño no podía haber dibujado eso, que probablemente era obra de un adulto. El galardón se lo otorgaron al hijo del presidente de la Comunidad de Vecinos y se quedaron más anchos que largos. Yo, que no comprendía nada, me pasé 2 días llorando porque era consciente de que era el mejor y a mis padres, ante aquella injusticia, sólo se les ocurrió comprarme una medalla similar a la del concurso. Yo me conformé porque no me quedaba otra y como era un crío en poco tiempo se me pasó pero no se me olvidó.
Hace un rato alguien me ha dicho que se estaba llevando un mérito por mi y este momento me ha vuelto a la cabeza. Y he comprendido que esa es la historia de mi vida. Supongo que hay personas que por ser o aparentar debilidad consiguen que los demás les otorguen lo que creen que necesitan y a los que por méritos propios se lo deben, se lo niegan por considerar que su fortaleza está en la consciencia de saberse dueños de ese mérito. Y a veces uno también es débil, porque por muy superman que se sea hay trozos de criptonita donde menos te lo esperas.

2 Comments:

Blogger Unknown said...

Me parece tan injusto como a ti. La persona que se sabe no merecedor de algo y que además conoce a la persona a la que le pertenece el mérito, si tiene un mínimo de vergüenza, debería renunciar a las alabanzas y enhorabuenas que no le pertenecen. Y si es una persona fetén, además revelará la persona a la que pertenece todo el mérito. Y si no lo hace, se le debería obligar a renunciar a todo mérito y publicar a los cuatro vientos que es un impostor. Suerte chavalote.

01:45  
Blogger Francisco Ide Wolleter said...

y qué encontraste?

17:29  

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