29 mayo 2008

6:03

A las 6:03 de la mañana abro un ojo y decido que voy a tomarme un café y a fumarme un cigarrillo. Salgo de mi sala y tras echar unas monedas en la máquina expendedora tomo el montacargas con el vaso pequeño caliente y pulso el botón que indica -1. Después de atravesar las puertas automatizadas de mensajería estoy en el exterior del edificio y, cuando la primera vocanada de aire fresco golpea levemente mi rostro, una ola de lucidez invade mi cerebro y me pregunto como es posible que en estos meses no haya sido consciente de todo esto, como me he dejado arrastrar sin pararme a pensar, sin pararme en seco y marcar mi territorio de la misma manera que el perro viejo mea en su esquina. A mitad del café y tras varias caladas del cigarrillo, soy consciente de que debo llevar a cabo ciertos cambios, no grandes, no importantes, sólo cambios, imperceptibles a ojos ajenos tal vez, con los que poco a poco pueda volver a reinventarme, poco a poco, una vez más. Y cuando apago la colilla y tiro a la basura el vaso de plástico tomo la decisión de dejar constancia escrita de este momento, que las palabras se las lleva el viento y los pensamientos de primera hora de la mañana se desvanecen en la efervescencia del sueño. Tras volver al cubículo, que por voluntad propia está a oscuras, abro mi página de blogger y...
Son las 6:37 de la mañana.

1 Comments:

Blogger jaimito said...

Espero que entre esos cambios... pequeños, imperceptibles, haya una pequeñita... que sea el hecho de vernos algún ratito.. una cañita... que ya nos vale!!
besitos

16:12  

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