


La maleta hecha, el repaso de última hora, la búsqueda de un calcetín que no aparece y una sensación de angustia que hacía mucho tiempo que no tenía. Los días en Córdoba han sido un reencuentro con los orígenes y las raíces, muy necesarios para tranquilizar mi cabeza y la sensación de desarraigo tan desalentadora que tengo desde hace unos meses.
Recuerdo el día en que el sueño de vivir en Madrid fue un hecho, la felicidad me inundaba, por fin todo aquello que me agustiaba y me oprimía en mi pequeña habitación de mi hogar cordobés iba a terminar. Un nuevo mundo se abría ante mi lleno de millones de posibilidades. La sensación de llegar a un lugar enorme, nuevo, en donde nadie me conocía y en donde yo me forjaría mi propia existencia era de lo más alentadora. Tenía 18 años y me habían admitido en la Universidad Complutense para estudiar lo que entonces se llamaba Ciencias de la Imagen Visual y Auditiva. Mi familia, mis amigos y la que era mi novia vinieron a despedirme a la estación. Cuando me subí al AVE empecé a llorar sin poder parar porque sabía que todo aquello se quedaba atrás para siempre, que nunca más volvería, que mi vida empezaba en un nuevo lugar donde empezar de cero y terminaba en aquella ciudad. Me iba a comer el mundo.
Hace poco se han cumplido 12 años de aquel momento y desde hace unos meses tengo la sensación de que el mundo me ha comido a mi. En Madrid maté los sueños adolescentes, descubrí la realidad más dulce pero también la más cruda, conocí a las personas, su dualidad, su terrenalidad, choqué con la dureza del mundo laboral, me conocí a mi mismo y desaté mi esencia para que corriese por las calles sin miedo a lo que nadie pudiese pensar de ella. En definitiva me hice un adulto. Pero este adulto se encuentra otra vez en un punto de cambio y lucha por encontar un espacio en su nuevo mundo de adulto. Ahora toca vivir sin sueños utópicos y aprender a convivir con el presente, a saborear con delicadeza los momentos que se me ofrecen y no mirar demasiado al frente.
Después de besar a toda la familia con un nudo en el estómago que hacía mucho tiempo que no sentía, bajé las escaleras de mi bloque y cargué en el coche la maleta y esa bolsa con comida que mi madre me había preparado. Al arrancar tuve una necesidad brutal de captar ese momento, de retener las imágenes que mis ojos habían sentido como habituales desde que era pequeño. Recordé que tenía a mano la cámara de fotos y fotografié tres cosas. La vista que hay al salir del portal, la fachada de mi edificio con mi madre en el balcón despidiéndose y una vista lejana de mi colegio. Ya fuera de mi barrio, tomando la carretera hacia Madrid con la lluvia como una cortina que me separaba aún más del mundo que dejaba atrás, empecé a llorar porque a día de hoy no sé si a lo mejor hace 12 años me equivoqué y dejé atrás algo que ahora he notado tan necesario, que ahora echo tanto de menos.
15 Comments:
realmente no se q comentario dejarte, xo quiero dejar huella en este post.
creo q lo q cuentas es algo muy personal e intimista.
en mi opinión juán, para desarrollar la profesión q has elegido, no tenías más opción q subir a ese tren q partió cn rumbo a Madrid hace ya 12 años.
por otra parte es bonito saber q uno se va haciendo adulto, pero no dejes escapar del todo a ese niño q todos llevamos dentro y q disfruta viendo ot, supertontitas (modelos)y saliendo x las noches.
un saludo
Mi caso es justo el contrario. Sacrifiqué la posibilidad de trabajar en esto de la comunicación fuera de mi ciudad (que no es que me haya ido mal), vivir independiente, e intentar aclarar la incomprensible insatisfacción que en el fondo sentía con las mujeres que amé en una ciudad como Madrid, por años de cuidado a una madre viuda, ya mayor y finalmente enferma.
Siempre me preguntaré que hubiera pasado, si habría sido mas feliz, o simplemente distinto. Pero, al menos, se que no tendría que mirar atrás y preguntarme por ella, por mi familia... solo me pregunto por mi.
Como ves, nunca es fácil saber si se equivoca uno...
Decía antes de que se me borrara el comentario que la cuestión no es pensar en si te equivocaste o no, sino en buscar soluciones que te hagan sentir mejor o el camino, pero aquí y ahora.
Que la vida es una puta búsqueda..., sino que se lo digan a Marco.
Un abrazo y anímate, vale?
Pd: cómo es la nostalgia...
Habrá que eliminar el desarraigo buscando un sitio tuyo o volviendo al sitio de los tuyos, lo importante es ver las anteriores etapas como experiencias ganadas, no como experiencias que no dejaron hacer lo otro.
DIEGO DEL MAR, a veces pienso que a lo mejor el problema es ese, que no dejo escapar al niño que se niega a meterse en el mundo de los adultos.
ENIS DEL MAR, realmente no pregunto que hubiese pasado, lo que realmente me pregunto que es lo que me falta para conseguir estar a gusto, y a veces pienso que a lo mejor más cerca de lo mio sería más feliz.
ARCADAS, sabes que la primera palabra que dije a la tierna edad de 10 meses fue Marco.
HAIRBLUE, y esperemos que queden muchas experiencias por venir.
que fuerte... y yo que estoy cerca de entrar en esa etapa tuya de hace 12 años... no en las mismas circunstancias, creo.
pero no vale mirar para atrás... que eso es fácil, lo bonito es mirar al futuro, y proponerse soluciones.
Suerte y ya verás que todo mejorará!
Sólo faltan 8 meses (hoy justo) para irme...
Es dificil saber si una decisión pasdad fué o no la acertada. A lo mejor ahora te ves angustiado, pero qué hubiera pasado si te hubieras quedado? Lo mismo te hubieras deprimido con 18 años y vete tú a saber cómo hubiera acabado la historia.
No te lo plantees en términos absolutos. Vive la vida simplemente.
Un abrazo
Ay!! Si no me paso todo lo que quisiera es para no morirme de envidia al ver lo jodidamente bien decorados que tenéis vuestros blogs!!!
Lallamada, como casi todos, otro post que me deja boquiabierta: por su sencillez que lo dice todo. Chapó.
Yo siempre pienso que cogí el tren adecuado y que, además, cada dos horas hay uno de vuelta.
Mil besos!
¡ Qué dificil tomar decisiones en la vida ! Pero la suma de todas ellas es el resultado de nuestras experiencias y de nuestra madurez. Está claro que la que tomas con 18 son más avetureras, con ganas de tragarte el mundo. Luego con 30, te das cuentas que de nada nos vale correr, que hay cosas en la vida que son primordiales y que en un momento determindado necesitas de ellas : las personas que más quieres.
Yo sufro casi las consecuencias de una decisión que tomé hace poco. En este caso ha sido una mala decisión y estoy pagando un precio que me duele mucho.
Ánimos para tí.
Sólo me viene a la memoria una frase del Matín Fierro:
"Vaca que pierde querencia se atrasa en la parición"
Saludos.
GUS!, todo cambia pero eso no significa que sea para mejor.
DARKBLUE7, si la cuestión fuera racional todo sería mucho más fácil, el problema es que es algo emocional y eso no sé controlarlo.
TACONES, me gusta esa forma de verlo, a partir de ahora te la copio.
SILVIA, cuando sabes que te has equivocado en tomar una decisión todo es mucho más fácil que cuando no sabes si te has equivocado o no. espero que pronto dejes de pagar por la que tú tomaste.
NORBERTO, a lo mejor te parezco tonto pero no termino de entender bien esa frase.
ayyy si tienes a la campos... en fin...
Bueno que eso... que no pares de buscar, que eso nos mantiene vivos, y cuando descubras la fuente de la felicidad parcial, busca hasta la próxima ¿qué sería de nosotros si no estuviéramos algún ratillo malo?
Besos
Anda! Así que esas es tu casa. Es bueno saberlo. Segundo piso eh... jijiji (^_^)
Ups! Me despisto un par de días y mira ocmo te pones...
Ya te han dado muchos buenos consejos aquí... así q me limito a enviarte una fuerte onda de choque de amorosidad, superazucarada y arpeggiante...
THALATTA, mi ratillo malo ya dura demasiado, va siendo hora de que le toque a otro.
LE PETIT ECOLIER, si, un 2º, ya te lo había dicho. y la que esta en el balcon es mi madre aunque solo se ve un punto encima de la barandilla.
YSBRAND, tus ondas siempre son superbienvienidas.
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