COMO EN UN CUADRO DE HOPPER
Viendo por encima las páginas y las fotos de su obra, sentados en el suelo de La Latina, empecé a sospechar por qué me atraen tanto esas imágenes. Su luz quieta, sus personajes aislados, mediocres, resignados, sus lugares tan comunes que ni siquiera resultan ordinarios. Así me siento últimamente, desnudo y estático mirando desde mi cubículo a través de una ventana por la que entra una fuerte luz que hace adivinar que en la calle el sol brilla.
Hasta hace unos días creía que mi entrada en la treintena había sido gloriosa pero una serie de acontecimientos yuxtapuestos me han hecho ver que la realidad no es esa, así que he decidido dejar de engañarme a mi mismo y afrontar este tránsito con la mayor dignidad posible, aunque yo nunca he tenido muy claro el uso práctico de la dignidad. El tiempo me ha caído encima como una losa. Me encuentro a la espectativa de espectativas, con ganas de tener ganas.
Ayer fuimos a cenar a casa de Esther e Isa, a ésta le quedan unos días para cumplir los 30 y allí que nos pusimos a debatir ante la mirada escondida detrás de un cojín de Ricardo. Los años han pasado y ya hemos conseguido aquello que necesitábamos por encima de todas las cosas, lo que casi todo el mundo ansía cuando está recien salido de la pubertad, la independencia económica. Por otro lado, ya hemos superado el trauma que supone la aceptación de la muerte de los sueños adolescentes. ¿Y ahora qué? ¿Cúales son las metas? ¿Cúal es el rumbo que debo tomar? La falta de ilusiones me hace sentirme un viejo prematuro a pesar de mi tradicional vitalidad. Necesito nuevos alicientes fuera de las relaciones amorosas y amistosas, porque cuando todo tu vacío intenta llenarse de ellos lo único que se consigue es que tus seres amados salgan corriendo aturdidos por la intensaidad de tu abismo.
Puede que por todo esto tenga esta tendencia a relacionarme con personas más jóvenes, de beber de sus gustos, de no perder las riendas del mundo, de contagiarme de su vida. No quiero ser uno de esos que cuando se tumban en su sofá con una cerveza en la mano piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor. Habrá que coger fuerzas, volver a buscar caminos y canales que me lleven a nuevas metas. Una nueva edad y una nueva forma de vivir la vida, me hago mayor pero tener cerca de mi lado al niño judío me ayuda a no quedarme atrás. Después de todo prefiero ser Lestat a Hommer Simpson.
10 Comments:
Yo te aconsejaría no leer ese libro. Sobre todo si te hace pensar de ese modo. A mi me toca moldearlo lo que luego seré y espero estar haciendolo bien... Aunque haya desaparecido este tiempo, siempre estoy presente!!!
Por cierto, preciosa pintura. Una vez escribí un guión a partir de un cuadro y este que pones es realmente inspirador!
Eso se llama la crisis de los 30. Has entrado en ella o crees que has entrado más bien. Es tan sólo un estado de ánimo pasajero.
Un saludo
yo no he tenido crisis en ninguna edad, todas son buenas, un@ se va adaptando, se pierde mucha energía pensando en si uno está en crisis o no
Ánimo... que estás en una edad inmejorable
paparruchas. todo esta en tu cabeza, asi que vete olvidándolo.
Que estás pasando la crisis de los 30? ok. todos caemos en ese tipo de cosas (yo pase crisis de los 20 aunque parezca mentira) pero hay que ser consciente... además ya somos mayorcitos para saber controlar estas cosas, no?
Venga, cambia el prisma con el que estas viendo las cosas!!!
Besos y animo
paparruchas. todo esta en tu cabeza, asi que vete olvidándolo.
Que estás pasando la crisis de los 30? ok. todos caemos en ese tipo de cosas (yo pase crisis de los 20 aunque parezca mentira) pero hay que ser consciente... además ya somos mayorcitos para saber controlar estas cosas, no?
Venga, cambia el prisma con el que estas viendo las cosas!!!
Besos y animo
Por lo que te conozco, estaría mas que satisfecho con llegar a los 30 de la manera en la que tú lo ha hecho! Te veo muyyy bien, y como pasa a los 30 y a los 23.. todos tenemos nuestros bajones, momentos de inapetencia, de desgana. Yo creo que también son necesarios, aprendemos de ellos, y nos sirven como contrapunto para valorar más los ratos buenos que nos llegan.
Yo prefiero convertirme en Homer que ponerme una camisa con encaje.
Una jefa mía está traumatizada porque la semana que viene cumple los 30. Pobrecita.
Te hago un trackback a un post de Simon Templar (en catalán) q tb habla de Hopper:http://intemporalment.blogspot.com/2006/02/nighthawks.html
X cierto, Taschen siempre me obnubila.
No sé, creo que eso no tiene que ver con la edad, puede que haya sido el detonante. Un abismo puede repeler, pero no creo que sólo seas un abismo, puede que, a veces, te sientas así, pero las 24 h? nah!
Por cierto, yo tb prefiero a Lestat.
Yo prefiero a Louis, o a Armand, pero vale.
Pues no sé si será la treintena, la conjunción astral o el cuestionamiento del yo, del tú y de alrededor, pero últimamente te sales con los post.
J'adore, recuerdo ese post, no conocía a Hopper hasta entonces, y me enamoró.
Pero qué melancólico, menos mal que las nociones de valenciano de Juan no dan para entender a Simon (a veces pienso que las mías tampoco).
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