22 mayo 2007

EL REY DE LA SELVA

Por qué será que la transparencia, un elemento que todos pedimos continuamente, en el fondo suele espantarnos. Por qué será que cuando vemos con claridad las intenciones de nuestro contrario hacia nosotros perdemos el interés y emprendemos la búsqueda de nuevos retos. A veces creo que soy sadomasoquista, que me gusta ser tratado mal o negado y que me gusta tratar mal y negar. El otro día humillé a un pobre chico y, aunque ahora me siento supermal por ello, en ese momento encontré una extraña sensación de placer. No fue algo premeditado, surgió sin más, de forma natural, supongo que por la patente debilidad del otro hacia mi. Días más tarde fui yo el receptor de esa humillación y en lugar de salir corriendo en dirección contraria, sentí aún más interés por el que me la proporcionaba. En el fondo, todo son luchas de poder instintivas, una forma de demostrar que eres el león más fuerte de la manada y aquel que demuestra más poder que tú te supone un desafío, la emoción de luchar hasta conseguir dominarle y demostrar que ganar una batalla no es ganar una guerra.
Puede que esté hablando en términos algo radicales, en el fondo todo es mucho más sutil, menos evidente, pero esas luchas de poder se mantienen incluso en parejas que llevan 1000 años juntas. En algunos casos son previas al amor, y suponen una pasión desbordante normalmente muy insana. En otros casos son posteriores, una excusa para revivir la emoción de los principios, pero casi siempre suele terminar mal y con los contendientes heridos.
Últimamente me estoy afanando en encontrar a alguien que sea apropiado para mi. Alguien con el que no me sienta inferior ni del que me sienta superior, alguien con quien poder mantener algo equilibrado y sano, pero me pregunto si eso es posible y empiezo a pensar que no. Cuando mejor me ha ido en esto del arte de la conquista ha sido cuando me he ocultado bajo del disfraz de la dureza, de la indiferencia y la insensibilidad. A su vez aquellos que no se monstraron transparentes en sus intenciones, que me marearon, que jugaron conmigo al gato y al ratón son los que más interés me causaron. Parece que no estoy destinado al equilibrio, que estoy condenado a ser herido eternamente hasta quedarme sin fuerzas y aceptar que no soy el león más fuerte de la manada, que no soy el Rey de la Selva.

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7 Comments:

Blogger Shiba said...

¡Madre mía Juan!

Lo mismo lo que te pasa es que estás catalogando demasiado unas emociones, pulsiones o llámalo equis, y de ese modo te cuesta luego no ver esos rasgos de superioridad o inferioridad en la gente o en las relaciones.

En lo que sí te doy la razón es en esa curiosa sensación de interés que nos suele provocar el que nos rechaza o nos desprecia; de algún modo, cada persona es un reflejo de nosotros mismos, un espejo en el que ver lo que nos gusta o lo que no, y cuando gustamos a alguien o todo lo contrario, siempre resulta atrayante por eso, porque te están dando datos de lo que ven en ti... todo se reduce a nuestro delicioso ego.

Saluditos.

21:49  
Anonymous Anónimo said...

Je, tienes toda la razón, pero hay algo que si te pasa también (a mi me pasa) demuestra aun mas lo perros que somos, cuando quedas/conoces a alguien y no te gusta ni va a llegar a gustarte, hasta que no consigues una evidencia de que tú si le has gustado, no te quedas agusto.

merezco la horca.

22:58  
Blogger Pau said...

Bah, el rey de la selva es un título sobrevalorado.

01:04  
Anonymous Anónimo said...

Ahhhh, mi querida Llamada, cuánto me agrada leer este post!!!!!!! Ya sabes, me da la oportunidad de ponerme trascendetal xDDDD

Seámos sinceros: la teoría de la negación de afecto, consistente en que cuando más pasan de ti más interés sientes por esa persona, funciona. Es muy simple, sencillo, no tiene nada de especial. Y no funciona contigo, sino con todo el mundo. Lo cual, dicho sea de paso, me parece muy triste, porque no podemos dejar a un lado ese sentimiento masoquista, ese "que nos humillen para poder responder nosotros con otra humillación mayor". Como bien dices todo consiste en una maldita lucha de poder en la que ser el más fuerte es el único objetivo. Pero si construímos una relación basada en la lucha de poder ¿crees realmente que podremos llegar a ser felices o sentirnos bien con la persona que hayamos elegido para mantener esa relación?

Insisto: no quiero pugnas por el poder. No sé si estoy buscando un imposible, si me tendré que dar con la cruda realidad en la cara algún día y rendirme a la evidencia o si al final acabaré pisando cabezas en un vano intento de defender la mía. Pero nene no quiere relaciones de poder. Me estoy quitaaaaaandoooooooooo

Besos.

12:20  
Anonymous Anónimo said...

pues mira totalmente de acuerdo...

besos

14:56  
Blogger jaimito said...

Lo de una relación de igual a igual lo escribía yo hace tiempo en un post en mi blog...
A mí también me han encandilado más las personas que peor me han tratado muchas veces...supongo que algo debe haber en mi subconsciente. Algo de mi que no me gusta y que solo acepto cuando es la otra persona la que dice lo poco que valgo...
en fin... by the way.... que culete que sacas en una foto de hace dos post...jejeje y yo sin haberme fijado!! que cosas...que culete estupendo!!

tu amiga que pelea como una jabata.muaks

20:13  
Blogger Juan Muriel said...

LUCINDA, no puedo evitar clasificar cosas ni sentimientos, es cuestion de mi superviviencia...
si, todo se reduce al ego...

SUPERMANN, en eso somos iguales... eso es vanidad en estado sumo!

PAU, puede, pero a que te molaria serlo?

PAPER, yo estoy cansado de ese juego continuo pero es cierto que sin juego me aburro...
necesito algo de juego pero sano y equilibrado, donde encuentro eso?

DIEGO DEL MAR, no esperaba menos de ti

JAIMITO, solo alguien con un excelente gusto como el tuyo podia admirar esa maravilla de la naturaleza que es mi culo!

14:14  

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