MI VERSIÓN
Este post está dirigido a esclarecer lo acontecido el martes, día 13 de abril de 2006, en casa de las hermanas Arias. Mi queridísima amiga Isabel tiene un blog, del que yo soy asiduo, en el que relata el mismo hecho en un texto al que ha llamado El Juicio de Nurember. Pues bien, teniendo en cuanta mi disconformidad con lo que la bella extremeña subjetivamente escribe en él, me dispongo a dar mi versión de los hechos intentando ser en todo momento lo más objetivo posible, puesto que en teoría yo formaba parte del jurado es posible que no alcance mi cometido. Juzguen ustedes mismos.
El encuentro organizado no era una inocente reunión de amigos que comen, beben y fuman, como la bella extremeña intenta hacer ver. Todos desde un principio sabíamos que existían una serie de temas que más tarde o más temprano había que tratar y puesto que hacía mucho tiempo que no nos juntabamos los implicados estaba claro que ese era el lugar y el momento más idóneo. Isabel, será inocente a veces pero me niego a creer que no se le pasara por la imaginación que eso iba a suceder.
Esa última idea se apoya en que la protagonista de la historia ni estaba tranquila ni relajada. Se notaba que estaba esperando que en cualquier momento saltase la chispa. Puede que se hiciera la despistada, yo comprendo que enfrentarte a todos tus miedos con tus amigos de cuerpo presente, con los que no puedes disimular nada porque te conocen como si te hubiesen parido, no es tarea fácil, pero ella tenía la mosca detrás de la oreja y supongo que lo que hacía era esperar a que a nosotros no nos diera por sacar el tema.
Lo de los dos bandos ya es tema a parte. Para mi no hubo juicio que valga, simplemente hicimos lo que deben hacer los amigos cuando ven que una persona a la que quieren está empezando a distorsionar la realidad (esto lo dice ella misma en el post que escribió con anterioridad titulado Yo también soy Miriam!!!) y eso puede que ponga en peligro las relaciones que tantas alegrías nos han dado. Desde este punto de vista, para mi, más que acusados y acusadores lo que hubo en esa cena fueron AMIGOS.
La tendencia al melodrama de mi amiga en estos últimos tiempos está alcanzando cotas que yo nunca creí que fuese a ver. La mujer de hierro, nuestra particular Miranda está mutando en una heroína de novela rosa, cada día se parece más a mi. Evidentemente eso de que comienza una nueva era en la que lo anterior no tiene sentido me parece sacado de un libro de Jane Austin. Para esto no tengo más palabras.
Nadie sentenció a nadie. Realmente lo que hicimos fue decirle a la muchacha que se tranquilizase, que la comprendiamos, que nosotros también pasamos por eso en su momento. Que tiene una relación sana y bonita y que la disfrute sin preocuparse de nada. Nosotros estaremos ahí y como sabemos que tiene que vivir esta experiencia en plenitud no nos largaremos, alguien tiene que guardar el hombro por si en algún momento necesita vertir sus lágrimas sobre él.
Quiero recordar a mi amiga que ella ha sido participe de otras reuniones en las que hemos hecho exactamente lo mismo con otros miembros de la pandilla. Esta experiencia le ayudará a saber que estar en el otro lado es muy díficil y porbablemente habrá aprendido a no dictar con fuerza sus propias sentencias, porque ella si que era muy dada a eso.
Esta es mi versión de lo sucedido en aquella velada. He de decir, que yo salí por la puerta muy contento, con la sensación de haber puesto la tirita a tiempo a la herida para que cicatrice y poder seguir unidos de una forma sana.
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