UNA HORA MENOS, PROBLEMAS DE MÁS
Ayer me moría del sueño por la tarde. Levaba ya tres madrugones de los que hacen escuela y maldita sea mi suerte, me tocaba trabajar hoy por la mañanita temprano siendo uno de esos pobres infelices a los que le toca sufrir en sus carnes en toda regla lo de adelantar el reloj para el nuevo horario de verano y perder una horita sagrada de sueño.
A este día de ojeras hay que sumar que tres de las niñas más importantes de mi vida se pusieron en fila india, cada una con un problema mayor que la otra. Y aquí el campeón le dió su dósis de desahogo personal a cada una, que para eso están los amigos. Problemas de amores por un lado en una tarde de café en el Stromboli con Campanilla y en una llamada de teléfono justo antes de acostarme y por otro algo que tenía que suceder más tarde o más temprano. Ya sabeis de mi tendencia natural a poner los nombres propios de quienes protagonizan mis historias. En alguna ocasión por respeto a la intimidad he considerado que era mejor no especificarlos. En otras ocasiones lanzo teorías sobre grupos de personas y sus características que he ido conociendo a lo largo de mis casi 30 años de vida. Este era el caso del post que escribí ayer con el título "El Síndrome de San Pedro". Pues bien, mi pequeña Miriam, que es más pequeña de lo que puede aparentar en pricipio, se pensó que estaba dedicado a ella y me llamó muy agobiada preguntandome que si eso era lo que pensaba de ella porque le parecía que lo que "le había escrito" era muy fuerte. Después de explicarle que no iba con ella en concreto pero que sí que había cosas suyas ahí plasmadas y de unas lágrimas parece que se quedó más tranquila.
Quiero dejar claro a todos los que me leen que yo no suelo tener pelos en la lengua y que si le tengo que decir ese tipo de cosas a alguien se lo suelto en la cara y me quedo más ancho de largo. A sensibilidades susceptibles de sentirse aludidos por lo que escribo les comunico que sólo elimino los nombres propios de mis historias en caso de hacer peligrar la intimidad de quienes las centran y no es mi intención suponerles un problema más allá del que ya tienen. Si en alguna ocasión no me centro en nadie, evidentemente es porque hablo en general.
Espero no tener que volver a hacer aclaraciones de este tipo. Y mucho menos en días como hoy en los que una hora menos de sueño te hace sacarle los dientes a cualquiera.
2 Comments:
Ah, pero se ha cambiado la hora?, madre mía, y yo sin enterarme! Por cierto, no se pudre si uno se da cuenta de los errores y riega encima :) (a colación de lo de los rencores)
Un saludo!
yo me referia a que si hay rencor en una relacion es muy dificil de arreglar pero torres más altas han caido. de todas formas como yo no tengo capacidad de rencor tampoco sé de lo que hablo.
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