01 marzo 2006

PERDIDOS, SANA ADICCIÓN

Ayer vi el séptimo episodio de la segunda temporada de Perdidos. Me los dejó una compañera de trabajo que se los está bajando de internet. Me quedé con la boca abierta. Esto es una serie y lo demás son tonterías. Me da miedo de que al final me pase como con El Código da Vinci, que después de engancharme hasta el fondo, de hecho fue el libro que más rápido he leido en mi vida, me decepcionó en ese final burdo y sin sentido como si el escritor no hubiese sabido terminarlo. Por ahora Perdidos me tiene con la ansiedad a flor de piel, esperando cada nuevo capítulo como si fuera un nuevo episodio de mi vida. El viernes empiezo el turno de noche, espero que Alicia se haya bajado los capítulos que me quedan por ver porque si no me voy a subir por las paredes.