CUANDO EL SEXO APRIETA
Tras saltar de cama en cama huyendo de toda posible aproximación sentimental, empecé a sentir ese vacío que las personas de mi calibre tenemos cuando el cariño sólo nos roza de lejos. Apareció el niño judió con su carita de Clark Kent y sus deliciosos, lentos y estudiados movimientos. El alma se me cayó a los pies mientras que algo se levantaba detrás de mi bragueta. Se han cumplido 3 meses desde nuestro primer encuentro sexual y la sorpresa del placer me asalta de nuevo al rostro iluminando las pupilas con una leve sonrisa pícara. Un orgasmo de 10 minutos, yo creía que eso era sólo para chicas, que equivocado estaba.
Al día siguiente una nueva sorpresa sexual me esperaba, qué próspera está siendo esta visita del Jinete. No seré muy explícito porque estas cosas a veces las lee mi madre y yo soy poco pudoroso pero eso me puede. Siempre he sido de naturaleza estrecha en lo que a determinadas partes de mi cuerpo se refiere. En cinco años de relación con Diego sólo conseguimos culminar conmigo en el lugar del recepetor una vez. Él se pensaba que no lo hacía porque no quería, con sus consecuentes castigos morales y chantajes emocionales, pero lo cierto es que el dolor era demasiado intenso (he de decir que tengo mucha resistencia al dolor), sentía como si estuviese taponado y aquella sensación de estar a punto de morir reventado dejaba mi lívido a la altura del betún. En mis escarceos sexuales posteriores hubo algunos individuos que intentaron abrir la caja, pero el cerrojo de nuevo hacía acto de presencia (inciso: ¿por qué habrá tios que se piensan que sólamente ellos tienen polla?). Pues bien, el otro día en un arrebato de valentía y sabiendo que lo justo es justo me dije a mi mismo "hasta que no lo consiga no paro". Y resulta que el problema no era mio, que en cuanto nos pusimos a ello, después de un corto momento de leve dolor, todo entró como la seda, fue suave y fácil y el segundo mejor orgasmo de la temporada.
A punto de cumplir 30 años y descubro que no era que yo estuvise taponado, sino que mis partenaires no sabían como hacer que mi cuerpo se abriese a ellos. A punto de cumplir 30 años y de nuevo me pregunto ¿seremos ilimitados sexualmente, nuestras limitaciones dependerán de la incapacidad ajena o habrá un momento en el que nuestro cuerpo dejará de sorprenderse? De ser la última opción, espero llegue muy muy tarde, porque a cada descubrimiento de placer un nuevo y optimista horizonte se abre por delante que me permite mirar con más ganas lo que me queda por vivir. Esta tarde daré fe de ello.
6 Comments:
Bueno, yo ya te dije un día en el chat de Gianis que el no poder ser penetrado es totalmente psicológico..., pero claro tb influye si los demás van como búfalos desbocados y no tienen cuidado alguno. Es una mezcla..., el sexo siempre es cosa de dos (o de tres, o de cuatro, eso va al gusto del consumidor)
Ya sabes, nene, cuando eso hace Pop, ya no hay Stop (señora madre de lallamada, no se me ofenda!)
O sea que no soy el único. Menos mal...
V de Vendetta... quiero ir a verla... y todo el mundo me la ha ido a ver ya... y me da palo ir solo... jops.
PUTOS MARICONES DE MIERDA SOIS ESCORIA.
SS.
Bueno... tus trucos servirán para mi parienta??? :)
En serio, me alegro de que tengas esas sensaciones nuevas. Siempre es bonito (re)descubrir lugares, sensaciones y momentos
Sí el sexo está en la mente también. Qué estupendo seguir asombrándose, felicidades ¡y a disfrutar!
Pues sí, en diferentes circunstancias (y espacios físicos), pero algo parecido.
Me sentía escoria -cerrada a cal y canto- hasta que descubrí que los gallitos también eran inexpertos...
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