02 marzo 2006

SUPERCHERIA

Esto de venirme a Córdoba a pasar unos días con familia y amigos se está convirtiendo en un filón para el desarrollo de mi blog. Nadie como mis niñas para inspirarme en temas que de otra manera a lo mejor ni se me hubiesen ocurrido.

Ayer Miriam me pidió que le acompañase a La Marmita, un bar que yo siempre he odiado, porque había pedido cita para que le leyesen las cartas. Yo soy un escéptico profesional, no creo en estas cosas ni en otras muchas, mi mente es demasiado lógica y si el razonamiento me impide creer en algo por mucho que yo quiera no puedo, que le vamos a hacer, cada uno es como es. Aunque esto no me hace perder el respeto a la gente que si cree, cada uno afronta la vida como puede y no seré yo el que los juzgue.

Pero con lo que no puedo tragar, es con las tomaduras de pelo. Eso si que no lo transijo y lo juzgo con la misma precisión que la Reina de Corazones a sus súbditos. Yo supongo, Miriam me lo confirmó, que cuando uno va a que le lean las cartas lo que espera es que alguien muy místico, envuelto en un aura de misterio le diga cosas del tipo: "vas a encontrar un trabajo, te vas a echar un novio, vas a tener una salud de hierro toda tu vida y que bonitos ojos tienes debajo de esas dos cejas". Pues bien, en el caso de ayer, nada más lejos de la realidad. Un tipo de aire hippy cordobés (esto ya empieza a ser una raza a parte, del calibre del pijo sevillano) de no más de 35 años se sentó con mi frágil amiguita, ansiosa e impaciente por saber que le depara el futuro. Cristina y yo nos quedamos en la lejanía intentando escuchar las pocas palabras sueltas que de repente flotaban por el aire. Pues bien, no solo el tipo en cuestión no le leyó el futuro a la niña de las pestañas rubias sino que le hizo una sesión de psicoanálisis de todo a 1 euro que terminó con las lágrimas de ella, un abrazo fuerte a lo telettubies y la consecuente decepción de quien espera que le destripen el futuro y no que le destrocen el presente. Era de los que te lo preguntan todo, te "adivinan" un trauma infantil (que tú le has contado), del que evidentemente ya eras consciente, y lo resuelven todo diciéndote "tienes que superarlo". Menos mal que el aprendiz de Freud-Lola no cobraba porque hubiese sido para matarlo en la plaza del pueblo. A todos estos tipos de pacotilla que usan las supercherías para joder la, a veces frágil, psicología de la gente yo los metía en la cárcel. Porque no hay nada tan débil como una cabecita humana y con la ilusión de mi amiga no juega nadie.

2 Comments:

Blogger Mar said...

bueno yo si que creo en el tarot, me gustan todos estos temas, la astrología, la lectura de la mano... pero por otro lado soy también muy "tierra" y la verdad es que la gran mayoría que se dedica a esto no me inspira confianza. Yo misma he dado "mis consejos" y gran parte de ellos han salido de la psicología y la intuición.
No nos cuentas si a tu amiga le sirvió de algo, que es a fin y al cabo lo que cuenta :-)

23:29  
Blogger Juan Muriel said...

no le sirvió de nada, porque no le dijo nada que lla ya supiese. Y su pregunta inical era si iba a aprobar unas oposiciones. así que ya me dirás

23:35  

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