05 marzo 2006

EL RECHAZO A JOHN WAYNE

Tengo una compañera de trabajo que me produce rechazo. No sé si es normal, no sé si al resto de la gente le pasará, lo único que sé es que cada vez que la veo se me forma un nudo en la garganta que no me deja tragar saliba. Es como cuando se adivinan símbolos que te indican que algo maléfico se oculta a la vuelta de la esquina. Ya hablé en otro momento de mi intuición, que por ahora es mi mayor aliada y la mejor herramienta que he encontrado para desenvolverme por estos mundos de dios. Mi intuición es fiel y siempre me avisa si algún enemigo está cerca. Se manifiesta poniéndome el vello de punta, con escalofríos y sequedad en la boca. No suele fallar y todos estos síntomas se dan cuando John Wayne aparece por mi sala. A veces la presiento, noto que me ronda cerca y el escalofrío recorre mi cuerpo. Una vez intenté mirar directamente a sus ojos, vi la maldad reflejada en ellos.

Yo, no sé si por suerte o por desgracia, tengo una gran capacidad de empatía. Esto hace que me cueste mucho trabajo enfadarme con la gente por la tendencia a ponerme en su lugar y comprender sus actos. Del mismo modo, antes tenía la tentación de justificar los actos de maldad. No soy de los que piensa que una persona nace siendo malvada, en qué cabeza cabe que un lindo bebé albergue en su cuerpecito la capacidad de hacer daño. Las personas pasamos por millones de circunstancias que nos hacen ser como somos y aquellos que tienen mayor fragilidad desarrollan como arma de defensa ante la adversidad y el dolor los actos de maldad, siempre como una forma de resguardarse ante un hipotético ataque, que en muchas ocasiones ni siquiera llega. Pues bien, he decidido que no quiero justificar estos actos. Lo siento mucho por ellos, pero yo no tengo la culpa de sus traumas infantiles, todos tenemos alguno e intentamos superarlos sin joder a los demás, como buenamente podemos. No quiero cerca de mi a gente como John Wayne, así que espero que se vaya con sus pistolas a otra parte. Yo vigilaré desde mi torre de vigía por si acaso se acerca.

1 Comments:

Blogger Mar said...

A mi también me pasa esto con las personas, pero de naturaleza soy muy inocente y siempre doy segundas oportunidades.
Y tienes razón bien lejos de estas personas, hay que rodearse de "buenas vibraciones"

13:17  

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