05 febrero 2006

DUDAS



Tengo mil dudas. Dudo acerca de todo en todo momento. Mis mayores momentos de paz son aquellos en que vacío el cerebro huyendo de pensamientos que de ser excesivamente desarrollados llevarían mis pasos camino de un psicologo o psiquiatra, con la manía que les tengo. La incertidumbre se apodera de mi y se me coge un nudo en la boca del estómago que tira hacia abajo arrastrando a todo los órganos hasta tener la sensación de ahogo que me desespera. Hay cosas que no se pueden obviar. Hay pensamientos que aparecen en tu cabeza y no puedes desprenderte de ellos. No hay programa de televisión cutre ni libro que ayuden a borrarlo de tu mente durante unos segundos. Llamas a un amigo sin saber muy bien si esperas que te de una solución o que te sirva de elemento aletargante. Cuelgas el móvil y la desesperación crece, las dudas siguen ahí y ahora más fuertes por haberlas hecho más presentes, por haberlas verbalizado. En estos momentos en que ni siquiera el tabaco ayuda nunca sé qué hacer. Miro el teléfono como esperando una escapatoria sabiendo que no existe, que tendré que convivir con eso a pesar del dolor que me causa. Quiero dormir y no puedo.